

Con profundo respeto, anunciamos el fallecimiento de Lydia Esther Martínez Cabassa, ocurrido el 23 de mayo de 2026, a la edad de 96 años. Nació el 28 de diciembre de 1929 en Guaynabo, Puerto Rico, y residió en Bayamón, Puerto Rico. Su vida fue testimonio de entereza y sabiduría, marcada por una forma de ser adelantada a su época y por una presencia que, con serenidad, dejó huella en quienes tuvieron el privilegio de conocerla.
Desde temprana edad, Lydia Esther se distinguió por su disciplina y energía: fue deportista de pista y campo, reflejando esa valentía tranquila y esa constancia trabajadora que la acompañaron siempre. Con honestidad firme y un corazón bondadoso, supo abrir camino con determinación, sosteniendo a los suyos con una generosidad que no buscaba reconocimiento, sino bienestar.
No se casó, y aun así —o quizá precisamente por ello— su vida estuvo profundamente dedicada a la familia. Su mayor pasión fue la unión de todos: cuidar los vínculos, reunir, acompañar, y celebrar los logros de cada uno con alegría genuina. Fue el pilar de la familia; se preocupaba y se ocupaba por todos, con una ternura gentil y una compasión constante que se sentían en lo cotidiano, en lo sencillo, en lo verdadero.
Durante su jubilación, Lydia Esther la pasó junto a su familia y cuidando a su mamá, demostrando una resiliencia admirable y una entrega silenciosa, de esas que sostienen hogares y generaciones. Su legado se recuerda en su carácter luchador y determinado, pero también —y sobre todo— en su manera amorosa de estar presente y en ese buen sentido del humor que iluminaba los días, aun en tiempos difíciles.
Quedará en la memoria de muchos por su sonrisa y por su gusto por la compañía de los suyos. Con esa calidez tan suya, siempre preguntaba: “¿cuándo vuelves?”, y si te veía llegar, decía “apareciste”. También se recordará, con cariño, alguna que otra “palabrita” que aprendió cuando trabajó en Fiscalía, dichos que hoy se vuelven parte entrañable de su recuerdo familiar.
La familia expresa su más sincero agradecimiento a su médico, Dr. Anthony Rivera; a sus cuidadores Milagros, Gloria y Alexandra; y a sus hermanas Carmin, Rosita y sus sobrino Carlos Santiago, por el acompañamiento, el cuidado y la presencia brindada.
Lydia Esther Martínez Cabassa será recordada con respeto y gratitud: una mujer amada, inspiradora, de bondad profunda, fortaleza serena y espíritu generoso, cuya vida dejó una enseñanza clara sobre el amor familiar, la dignidad y la entrega.
FAMILIA
Amador y Efigenia (fallecido)Padres
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v.1.18.0