Estoy siguiendo el camino que Dios me señaló.
Tomé su mano cuando escuché su llamada, volteé la
espalda y lo dejé todo. No me podía quedar ni
un día más para reír, amar, trabajar o jugar.
Mi vida ha sido plena de alegría y felicidad.
Compartida con mis seres queridos y amigos.
Tal vez mi tiempo se te hizo muy corto, ya no
lo alargués con aflicciones innecesarias.
Levanta tu corazón y comparte conmigo. Dios
me necesita ahora, El me ha puesto en
Libertad.....