Evaristo Izcoa Cruz residía en Bayamón. Su memoria permanece como un testimonio de una vida plenamente vivida, y su ausencia se siente con serenidad y gratitud por todo lo que representó para quienes tuvieron el privilegio de conocerlo.
Le sobreviven su esposa, Luz Elena Flores Hernández; sus hijas, Alba Leonor Izcoa Flores y Carmen Raquel Izcoa Flores; y su hijo, Carlos Antonio Izcoa Flores.
Que su recuerdo sea siempre honrado con respeto y cariño.