Nestor residía en San Juan, Puerto Rico. Fue un ser querido, compasivo, gentil, trabajador, de buen corazón y sabio, cualidades que marcaron su vida y dejaron una huella perdurable en todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo.
Le sobreviven sus hijos: Vilma Figueroa (Hija), Elliot Figueroa (Hijo) y Nestor Figueroa (Hijo).
Que su memoria sea honrada con respeto y gratitud, y que el legado de su vida permanezca vivo en el amor de su familia y en el recuerdo de quienes lo apreciaron.