Pablo fue un hombre amado, valiente y querido; compasivo, dedicado y generoso; trabajador incansable y sabio en su manera de vivir y de acompañar a los suyos.
Residía en Bayamón, Puerto Rico, donde dejó una huella de cariño que permanecerá en quienes tuvieron el privilegio de conocerlo.
Le precedieron en la partida sus padres, Francisco Santos y Aurelia Pérez; su esposa, Sra. Maldonado: y hoy su memoria se honra con el mismo amor con el que él supo sostener a su familia.
Pablo deja en vida a su hijo, Norberto, y a sus hijas, Lilliam Dolores, Migdalina, Maria de Lourdes y Yolanda, quienes atesoran su ejemplo y su presencia en cada recuerdo compartido.
En su despedida, la familia invita acompañar los actos de homenaje en la Funeraria Alvarez Memorial, Bayamón, PR y en el Sepelio en el Cementerio Municipal de Morovis Puerto Rico.
Que el recuerdo de Pablo Santos Pérez siga siendo motivo de unión y fortaleza: un legado de amor entrañable, de valentía serena, de compasión sincera y de entrega generosa. Su vida, larga y plena, se celebra hoy con esperanza y con gratitud.