Dina fue una esposa y abuela ejemplar, y una buena madre, tía, hermana y amiga, siempre dedicada a su familia y a quienes la rodeaban. Estuvo felizmente casada durante 53 años con el amor de su vida, José René Orellana, con quien compartió una vida de compromiso, respeto y unión. Su legado vive en sus hijos: Sandra Orellana, Jessica Orellana, René Ovidio Orellana y Brayner Ortiz, así como en sus tres queridos nietos, quienes fueron una fuente constante de orgullo y alegría.
Quienes la conocieron la recuerdan como una mujer cariñosa, bondadosa y amable, siempre humilde, respetuosa y puntual. Fue estricta, de firmes valores, y a la vez reservada y privada, cualidades que reflejaban su carácter íntegro y su profunda dedicación a la familia.
Confiamos en que hoy Dina descansa en la paz del Señor, y que Dios le ha concedido el descanso eterno, recibiéndola en Su gloria. Su memoria vivirá por siempre en el amor y los valores que sembró en su familia.
Descansa en paz.