

Alejandrina Camacho Inzunza nació en El Progreso, Mocorito en el estado de Sinaloa, México el día 18 de Febrero de 1927, a sus padres Ramón Camacho Montoya y Rosa Inzunza Cuevas. Ella era la sexta hija de nueve hermanos y hermanas. A la edad de dieciséis años escucho el evangelio por el pastor José María Camacho. Después de un tiempo, se celebraba una convención en Angostura, Sinaloa y el pastor la invito a esta reunión. Con mucho gusto asistió. Para ella todo era nuevo, pues no tenía ningún conocimiento de las cosas de Dios. Aun así, gracias a Dios, Él le dio entendimiento y reconoció que necesitaba aceptar el bautismo en el nombre de Jesucristo para el perdón de sus pecados. Por eso, el día 25 de Febrero de 1944 fue bautizada por el pastor Pablo Leyva.
Paso su juventud muy feliz en el camino del Señor. Habían pasado tres años cuando conoció al joven, Sóstenes López Gerardo. Amistaron por un tiempo y decidieron mantener un noviazgo que eventualmente termino en un matrimonio. Este se llevó a cabo el día 27 de Mayo de 1950. Residieron en Canaán, Sinaloa y allí Dios les concedió dos hijos: Yolanda y Beltsasar.
Al pasar siete años, volvieron a vivir a El Progreso, Sinaloa donde pasaron tres años. En seguida, se fueron a vivir a Ruiz Cortines, que fue su última residencia en México. Sin importar su localidad, ellos nunca faltaban de trabajar juntos en la obra del Señor. Cuando su esposo fue pastor, ella siempre lo apoyaba. Alejandrina fue presidenta distrital del Departamento Femenil Dorcas en el estado de Sinaloa. En la iglesia local de Ruiz Cortines sirvió en diferentes cargos: Maestra de escuela dominical, música y cantante en el grupo de alabanza. A pesar de que eran personas muy ocupadas, viajaban constantemente a los Estados Unidos donde vivían sus hijos ya adultos con su descendencia. Consecuentemente, en 1983 obtuvieron su residencia permanente en este país y decidieron quedarse a vivir aquí para disfrutar de la familia creciente. Después de crear tantos gratos recuerdos juntos en sus 67 años de matrimonio, Alejandrina quedo viuda el día 23 de Enero del 2018. Aun en su viudez, Dios le dio la fortaleza para seguir en Su camino.
Aunque la vida está llena de sinsabores, había muchas cosas en las cuales Alejandrina se deleitaba. No era inusual verla leyendo desde muy temprano. Le encantaba leer la Biblia, libros y el periódico para intentar de satisfacer el hambre de aprender cosas nuevas todos los días. De la misma forma, le encantaba escribir poemas y acrósticos para ocasiones especiales. Además, la música fue muy importante para ella. De hecho, sola se enseñó a tocar la guitarra y también escribía cantos. Tal vez muchos no conocen que ella se divertía mucho viendo los partidos de basquetbol. Su equipo favorito fue los Los Angeles Lakers y era admiradora de Kobe Bryant. Pareciera que Kobe la escuchaba cuando jugaba porque ella le gritaba desde su asiento en la sala, “Échale Kobe!”
Sus seis nietos aprendieron varias adivinanzas, chistes y trabalenguas porque para Alejandrina era un gran placer hacer a la gente reír. Siempre se distinguió por su buen sentido del humor que lo heredó de su papá. Por causa de ella, sus nietos saben que fueron tres gatos que se quedaron afuera de un costal. Con sus bisnietos era muy cariñosa. Le encantaba que ellos le dieran besos. Claro, también se gozaba en darlos. Ya que su primera bisnieta, Ava, pasaba mucho tiempo en casa con su nana, si faltaba de verla tan solo un día, pronto preguntaba, “¿No han traído a mi muchachita? ¡Ay, como la echo de menos cuando no está!”
Alejandrina vivió muy agradecida con Dios por su larga vida de casi 93 años de edad. De igual manera, daba muchas gracias al Señor porque sus dos hijos con sus parejas, así como sus seis nietos y bisnietos, sirven al único y verdadero Dios, Jesucristo. Aunque sus últimos meses de vida no fueron físicamente agradables, varias veces en medio del dolor, surgía un aleluya. La noche antes que perdiera la habilidad de hablar, exclamo un fuerte, “Gloria a Dios!” Ella, hasta su último suspiro, por la madrugada del día primero de Febrero, mantuvo su fe en su Creador. Podemos decir con confianza que ahora está gozando de la vida eterna que Él promete a cada uno de Sus fieles seguidores.
SHARE OBITUARYSHARE
v.1.18.0