

An independent and vibrant personality from the beginning, Nelly was an excellent student and athlete. At 17, she moved with her family to Mendoza to live at Club Mendoza de Regatas, where her father took over the running of the restaurant and Nelly began to compete in rowing and take part in climbing excursions organized by the Sport Club Boulogne Sur Mer.
Out of her many accomplishments, one of her proudest was being the first Argentine woman to climb the Aconcagua, stepping onto the summit Coloso de América on January 16, 1952 at 21 years old – something that was unimaginable for a woman during her time.
In 1988, she immigrated to Toronto, Canada with her daughter Monica, where the crisp, winter air reminded her of the mountains she loved. After building a new life, she retired in (1997) and dedicated her remaining years to her family.
Nelly was a true matriarch and is survived by her brother Julio “Buby” Noller, her children Jorge, Pablo and Monica as well as her grandchildren Cristian, Paola, Maxi, Roxanne, Alex and Erika and great-grandchildren David, Abbey, Vicky, Juan Pablo, Bautista, Matteo and Isabela who meant more to her than words can describe.
She remains an important figure in Argentina for climbing to this day - the lady of Aconcagua, “la dama del Aconcagua”
Nelly will be dearly missed, loved, and always remembered.
Nelly Mikkan (Noller), también conocida como “Oma”, vivió una vida larga y muy hermosa. Hija de padres alemanes, de la region de Baviera, nació y creció en Buenos Aires.
Tuvo una personalidad independiente y vibrante desde el principio, Nelly fue una excelente estudiante y gran atleta. A los 17 años se mudó con su familia a la ciudad de Mendoza, para vivir en el Club Mendoza de Regatas, donde su padre se hizo cargo de la concesión del restaurant y fue allí donde Nelly comenzó a competir en remo y a participar en excursiones de escalada organizadas por el Club Sportivo Boulogne Sur Mer.
De sus muchos logros, uno de los que más la enorgullece fue ser la primer mujer argentina en escalar el Aconcagua, pisando la cumbre del Coloso de América el 16 de enero de 1952 a los 21 años, algo inimaginable para una mujer en su tiempo.
En 1988, emigró a Toronto, Canadá, con su hija Mónica, donde el aire fresco del invierno le recordó las montañas que tanto amaba. Después de construir una nueva vida, se jubiló en 1997 y dedicó los años que le quedaban a su familia.
Nelly fue una verdadera matriarca y le sobreviven su hermano Julio “Buby” Noller, sus hijos Jorge, Pablo y Mónica así como sus nietos Cristian, Paola, Maxi, Roxanne, Alex y Erika y sus bisnietos David, Abbey, Vicky, Juan Pablo, Bautista, Mateo e Isabela, quienes significaron para ella más de lo que las palabras pueden describir.
Ella aún sigue siendo una figura importante en Argentina por su logro, la llaman "la dama del Aconcagua".
Nelly será extrañada, amada y siempre recordada.
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