Susano Peña Rodríguez fue un hombre de familia devoto cuya vida estuvo guiada por la responsabilidad, el cuidado y el amor hacia quienes lo rodeaban. Tras la muerte de su padre a los siete años, comenzó a trabajar para ayudar a mantener a su familia. A los doce años ya había desempeñado numerosos trabajos, incluyendo repartidor de periódicos, limpiabotas, empleado de tienda, botones, mensajero y repartidor.
En su juventud, descubrió su pasión por la mecánica al observar a otros en un taller de autos, una curiosidad que se convirtió en una vocación de toda la vida. Su carrera lo llevó de mecánico a supervisor y, finalmente, a instructor, desempeñando su labor con un fuerte sentido del deber y orgullo por proveer a su familia.
Fue un esposo y padre amoroso, profundamente dedicado a su esposa, hijas e hijos. Era conocido por su personalidad carismática y su memoria extraordinaria, manteniéndose siempre lúcido. Disfrutaba contando historias, siempre tenía un chiste a la mano y encontraba placer en hacer reír a quienes lo rodeaban.
Su vida se caracterizó por la resiliencia, la generosidad y un compromiso duradero con la familia.
Será recordado como un esposo y padre cariñoso, que valoraba profundamente a su esposa, hijos, familia y amigos.