Nació el 30 de agosto de 1940 en San Juan, Puerto Rico, tierra que lo vio dar sus primeros pasos y formar su esencia. Con el paso del tiempo, estableció su hogar en Caguas, Puerto Rico, donde transcurrieron gran parte de sus días.
Cada vida tiene un valor inmenso, y la de Juan José no fue la excepción. Su paso por este mundo es testimonio de una generación que vivió, soñó y dejó huellas, aunque a veces el tiempo y la distancia hagan que esas huellas se vuelvan difíciles de ver. Hoy, más que nunca, su memoria nos invita a reflexionar sobre la importancia de recordar, de valorar y de mantener presentes a quienes han sido parte de nuestra historia.
Que este momento sirva para honrar su existencia.
Descanse en paz.