El amor es paciente y muestra comprensión.
El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla.
No actúa con bajeza ni busca su propio interés,
no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. No se
alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad.
Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo
y lo soporta todo. El amor nunca pasará. Las profecías
perderán su razón de ser, callarán las lenguas y ya no
servirá el saber más elevado. Porque este saber queda
muy imperfecto, y nuestras profecías también son algo
muy limitado; y cuando llegue lo perfecto, lo que es
limitado desaparecerá.