

Fidel fue un hombre trabajador, generoso y muy amigable con todos. Tenía una manera especial de hacer sentir bienvenidas a las personas y siempre estaba dispuesto a ayudar a quien lo necesitara. Su carácter amable y su sonrisa sincera dejaron una huella profunda en todos los que lo conocieron.
Estuvo casado durante 30 años con su esposa, Diocelina Coria, con quien compartió una vida llena de amor y compromiso. Fue un padre amoroso y orgulloso de sus tres hijas, Marisol, Sharon e Isabel, quienes fueron el centro de su vida. También fue un abuelo muy querido para su nieto, Josué Jr., quien le brindó grandes alegrías.
Fidel fue el menor de once hijos, y mantuvo un lazo especial con su numerosa familia. Le sobreviven su esposa, hijas, nieto y sus yernos David y Josué; sus queridas hermanas Nemoria, Genoveva y Berenice, y sus hermanos Hermelindo, Isidro y Ernesto, así como demás familiares y amigos que lo recordarán con cariño.
Le precedieron en la muerte sus padres, Fidel Coria y María de Jesús Vieyra, y sus hermanos Santos, Leo, Antonio y Maribel.
Fidel será profundamente extrañado, pero su amor, ejemplo y recuerdos vivirán por siempre en los corazones de quienes tuvieron el privilegio de conocerlo.
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