Para los vivos, ya no estoy. Para los tristes, nunca regresaré. Para los felices, estoy en paz.
Para los dolidos, me fui muy pronto. Pero para los fieles, no me he ido. No puedo hablar, pero
puedo escuchar. No me pueden ver pero mi presencia se puede sentir. Ya no te puedo guiar
pero puedo caminar a tu lado. Así que cuando te detengas a ver un bello atardecer o la luna en
el cielo sin fin, RECUÉRDAME. Cuando contemples los colores de una rosa o escuches el
cantar de un pájaro, RECUÉRDAME. RECUÉRDAME en tu corazón, tus pensamientos y tus
recuerdos. Recuerda los tiempos que amamos y los tiempos que peleamos, los tiempos que
reímos, y los tiempos que lloramos, los tiempos que bromeamos y los tiempos que
compartimos. Porque si piensas en mi, no abre muerto. Si no simplemente me abre ido con
Jesús.