Quienes tuvieron el privilegio de conocerla la recuerdan como una presencia querida, de trato sereno y corazón generoso. En su manera de estar con los demás se reflejaban la ternura y la consideración; en sus actos cotidianos, una entrega constante que ponía primero el bienestar ajeno.
Hoy, su ausencia se siente profundamente, pero su memoria permanece con gratitud y honra en quienes la amaron.