

Mi querido papi Eduardo Napoleón Contreras Trujillo fue al cielo con nuestro Señor celestial el 25 de agosto del 2024.
Lugar de nacimiento: Guayaquil, Ecuador, SA el 8 de agosto del 1937.
Fecha de bautizo: 8 de Julio de 1939.
Se convirtió el hombre de la casa a los seis años con el fallecimiento de su padre Rafael Contreras Camacho (QEPD) el 28 de mayo de 1944. Completó su servicio militar obligatorio con el Batallón de Ingenieros - 3, Córdova el 31 de julio del 1957.
Regresó a la residencia de su querida madre Blanca Rusela Trujillo Llerena (QDEP) y hermana María Luisa (Maruja) Contreras Trujillo en Guayaquil. Poco después trabajó como asistente de fotógrafo.
Viviendo en la Avenida 6 de Marzo empezó hacer rolos de metal que su querida madre ayudaba a vender a sus amigas y vecinos. Luego asistió a la Biblioteca para aprender hacer espejos y botiquines. Y hasta construyó estufas de propano de cocina. Todo esto por su propia cuenta. Durante este tiempo conoció a la familia Espinoza Castillo que tenían un puesto de vender artículos de casa y ahí conoció a su primera esposa María Elena Espinoza Pereira.
Emigró del Ecuador buscando una mejor vida para su esposa María Elena e hijos Rafael y Carlos de 4 y 2 años respectivamente. Llegó a los Estados Unidos, a la cuidad de Lawrence, Massachusetts el 11 de agosto de 1966. Y en el 21 de agosto del 1968 nació su primera hija, María Elena Contreras Espinoza.
Se mudaron en el verano de 1978 y empezó una nueva etapa de su vida en Miami, Florida. En junio del 1986 se casó con su segunda esposa, Iris Lorena Irías. Y el 7 de julio del 1987 nació su segunda hija Diana Contreras Iras.
Conoció a su tercera y última esposa, Belinda Zúñiga el 4 julio 2004 en una parada de autobús. Se casó con ella el 12 de mayo del 2005. El nunca podía imaginarse que ese encuentro en el autobús lo llevaría a un romance de más de 20 años; hasta su último respiro.
Su última residencia fue en la 7535 NW 31st Ave de Miami. Su casita fue su castillo y su esposa “Beli” como el cariñosamente la llamaba la reina de ese castillo. El fue querido por sus vecinos, amigos como por los hijos de estos.
Siempre lo podían encontrar caminando por su favorito shopping saludando a todos o sentado bajo la carpa de su casa con su fiel hijo peludo “Coqui”, siempre alegre y ayudando a los menos afortunados.
Siempre fuiste y serás nuestro idolo. Te vamos a recordar y a extrañar.
Que descanses en paz.
SHARE OBITUARYSHARE
v.1.18.0