despréndanse y déjenme
ir. Tengo tantas cosas que
ver y hacer. No deben
atarme a sus lágrimas.
Sean felices, estuvimos
tantos años juntos y yo
les di mi amor. Aunque no
me podrán ver ni tocar
yo estaré cerca. Y si oyen
con su corazón, eschucarán
a su alrededor muy suave
y claramente mi amor.
Luego, cuando les toque
venir por este mismo
camino, yo saldré a
recibirlos con una sonrisa
y a darles la bienvenida
a la casa de Dios Padre.