Esposo, padre y abuelo excepcional; incansable luchador de una buena partida de dominó.
Gruñón… con un corazón inmenso, que nos amó como nadie más pudo hacerlo.
Dedicó a sus nietos su mejor afición.
Hoy ya acompaña a su eterno amor y compañera de vida, su amada esposa María Cristina “Mery” y a sus padres, Francisco y Virginia. Que Dios lo reciba en sus santos brazos. Amén.
Se estará llevando a cabo una cremación como disposición final con enterramiento de cenizas en el Columbario Parroquia San Luis Rey.
La familia le invita a dejar mensajes de condolencias a través de su obituario en línea.