

El viejo fue una persona que siempre hizo lo que le dio la gana. Qué Bad Bunny ni qué ocho cuartos. Desde muy pequeño, escondía los libros detrás de unos árboles y, en vez de ir a la escuela, caminaba pa la militar a coger pon pa la capital. Le encantaba pasearse por todo Santurce entrando y saliendo de las tiendas, pero, sobre todo, de las estaciones de radio. Esa fascinación por la tecnología lo impulsó a convertirse en el locutor de radio más famoso de Puerto Rico y el Caribe durante la década de los 70’s: el Chino Acevedo. Desde WKVM, transmitiendo con 70,000 vatios de fuerza, lo escuchaban hasta en Caracas, Venezuela. Esto me lo confirmó el padre de un amigo muchos años después.
Como padre, quizás no fue el mejor, ni conmigo ni con sus otros dos hijos. Pero a mí no me queda la menor duda de que hizo lo que pudo. Sin embargo, cuando la vida le otorgó una nueva oportunidad, no la desperdició: ni con sobrinos, ni con nietos, ni con amigos o vecinos. Todavía recuerdo verlo por la Domenech acompañando a un vecino no vidente a sus citas médicas. Le recordaba las fechas importantes de los servicios de la égida a Doña María para que se preparara. Y siempre estaba listo para compartir con su amigo Ramón. De igual manera, cuando su vecina Mercedes se cayó y se fracturó una pierna, él fue el primero en socorrerla. Luego la acompañaba a las citas médicas y hasta a las terapias físicas. En un momento dado me dijo que era lo que había que hacer.
Por un espíritu libre y de superación. Por uno que supo aprovechar las segundas oportunidades. Te pido, con profundo respeto, que me acompañes a recordar la vida de Rafael Acevedo Acevedo — para mí El Chino, o El Viejo. Nacido el 16 de julio de 1944 y fallecido el 2 de mayo de 2026, a los 81 años, en San Juan, Puerto Rico. Chino, se te recordará con cariño siempre.
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v.1.18.0