René Javier Flores de Hostos será recordado como un hombre trabajador y valiente, de espíritu aventurero, cuya presencia dejaba huella por su amabilidad y la cercanía con la que trataba a los demás. En su manera de vivir se reflejaban la constancia y el empeño, y también un sentido del humor que, con discreción y calidez, aligeraba los días y acercaba corazones.
Quienes tuvieron el privilegio de conocerlo lo recuerdan con cariño: por su trato considerado, por su fortaleza ante los retos y por esa forma tan suya de acompañar, con respeto y humanidad, a familiares, amistades y a toda persona que se cruzara en su camino. René Javier Flores de Hostos fue, sencillamente, un hombre querido, cuya memoria permanecerá con gratitud y honra.
Que descanse en paz.