

Nació en Usulután, El Salvador. De niña siempre estuvo al lado de su madre apoyándose en ella y de mayor, cuidó a su madre hasta los últimos días de su vida. Creció en el campo y desde muy temprana edad empezó a trabajar. Después, tuvo 6 hijos, de los cuales 3 la sobreviven. Actualmente, también deja 9 nietos, 9 bisnietos y una tataranieta. Cuidó de sus nietos y bisnietos como si hayan sido sus propios hijos. Para algunos de sus nietos y bisnietos ha sido una madre primero y una abuela después. Le encantaba mucho contar historias. Recordaba historias de sus experiencias personales y las contaba con detalles. También le encantaba ir de compras al mercado central de la cuidad. Ya de compras, hablaba con sus amigas en los diferentes puestos y mientras allí, disfrutaba un plato de comida. Le gustaba el puerco, especialmente el chicharrón. En cuanto los nietos empezaron a mudarse a los Estados Unidos y los bisnietos empezaron a nacer, se hizo residente estadounidense y empezó a viajar entre ambos países. Su sueño era de mantener a la familia unida y aunque la distancia los separaba, el amor y el recuerdo los unía. En sus últimos días cuando se le dificultó salir de su casa, disfrutaba el programa de Sábado Gigante todos los fines de semana. Lo irónico, es que siendo una anciana con experiencias y sabiduría, disfrutaba los consejos de los niños del programa. Cuando se sentía triste, escuchaba alabanzas para Dios, cantaba y aplaudía con alegría. El agradecimiento con Dios lo tuvo hasta el último suspiro de su vida siempre pidiendo misericordia por su espíritu, la familia y sus amistades.
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v.1.18.0