

Sus padres fueron Santiago Ortiz y Inocenta Milian, y creció con fuertes valores familiares, siendo criada en la fe católica, que la acompañaron durante toda su vida. Fue precedida en la muerte por sus queridos hermanos Tino, Teresa, Abel, Eleno y Santiago. Le sobreviven sus hermanos Virginia, Antonio y Gerardo.
Fue una católica devota, y su fe profunda la sostuvo en los momentos difíciles y guió su vida con esperanza, oración y amor al prójimo.
Compartió 58 hermosos años de matrimonio con su amado esposo, Bartolomé García, con quien construyó una vida basada en el amor, la fe y la familia. Juntos formaron una gran familia. Juana fue precedida en la muerte por sus amados hijos Emilio, Carlos, Miguelangel, Fidelia, Margarita, Francisco, Miguelangel, María Elena y Carlos Humberto. Le sobreviven sus hijas Laura, Carmen y Miriam.
El legado de Juana vive a través de sus numerosos descendientes. Deja un recuerdo lleno de amor en sus 14 nietos: Reina, Marvin, Blanca, Emilio y Edgar, hijos de Laura y Juan; Axel, Mynor, Heidy y Licett, hijos de Carmen y César; Evy, Vianca y Emely, hijas de Carlos y Eugenia; Neydin y Brittney, hijas de Miriam y Florencio; así como en sus 25 bisnietos y 13 tataranietos, quienes siempre fueron una fuente de orgullo y alegría para ella.
Como matriarca de su familia, Juana tomó la valiente decisión de venir a los Estados Unidos en 1977 en busca de una vida mejor para los suyos. A través de sacrificios, perseverancia y una fortaleza inquebrantable, abrió caminos de oportunidad para generaciones futuras. Sus luchas nunca fueron en vano y su amor fue infinito.
La familia de Juana estará eternamente agradecida por sus sacrificios, su guía y su amor incondicional. Con la fe que ella nos enseñó, confiamos en que llegará el día en que nos volveremos a reunir en la vida eterna. Será recordada como una mujer fuerte, fiel y generosa, de gran corazón. Su legado vivirá para siempre en todos los que tuvieron la bendición de conocerla.
SHARE OBITUARYSHARE
v.1.18.0