

Querida hermana, madre, abuela y amiga
Doña Josefina Gaxiola Ortiz nació el 25 de noviembre de 1926 de los padres Don Salvador Gaxiola y Doña Teresa López, en el rancho “El Álamo”. El Álamo se ubica en la parte norte central del estado de Sonora, Mexico, cerca del pueblo de Tubutama, Sonora. Doña Josefina fue una de diez hermanos – Dos varones y ocho hembras. Los dos varones fueron Melesio y José; Las ocho hembras fueron Anastacia, Leopolda, Teresa, Candelaria, Guadalupe, Ramona, Josefina y Delia. Solo quedan vivas dos hermanas, Ramona y Delia.
A la pequeña edad de siete años, Josefina conoció a un joven llamado Ramón Ortiz de una ranchería cercana. ¿Quién iba saber que este joven iba ser su marido en el futuro? Ramón y Josefina se casaron el 9 de enero de 1947 y cumplieron 60 años de casados en el 2007. Ramón y Josefina tuvieron cuatro hijos: Rodrigo, Rosa María, Carlos y Cecilia. Estos hijos produjeron nueve nietos: Lucio, Laura, Danitza, Gustavo, Carlos, Daniel, Samuel, Aidinha, y Estevan. Estos nietos produjeron siete bisnietos: Luis Elmer, Alessandra, Aideliz, Rosa Lynn, Daniel, Caden e Isabella.
De Joven, Josefina soñaba de venir a los EEUU, cuyo sueño se le concedió, donde vivió la mayor parte de su vida. Todos recordamos el lindo hogar de Ramón y Josefina en la calle Yavapai en Tucson, Arizona. La pequeña huerta en el patio de ella también fue uno de los sueños que realizo de cuando era niña. Cuando se crio en El Álamo, el rancho estaba rodeado de árboles frutales. Ella siempre quería piscar fruta de estos árboles, pero no se lo permitían. Josefina dijo que algún día, ella iba tener árboles frutales en su casa y Dios se lo concedió.
Tal vez por eso ella fue tan buena para la preparación de frutas y otras comidas. Josefina tomo mucho orgullo en su preparación de jaleas, mermeladas y cajetas frutales. A propósito, todos podemos recordar los ricos platillos de comida en general que siempre estaban disponibles en su casa. A Josefina le encantaba preparar todo a su gusto, sin comprar cosas ya hechas. Frijoles, tortillas, café, machaca son solo unos de los ejemplos de comidas que hacia Josefina. ¿Cuántas veces llego alguien sin hambre a su casa, que luego se fue con la pansa llena?
Josefina fue una mujer muy linda y hermosa. Siempre llena de mucho amor, que brindaba a todos que venían en contacto con ella. Fue una mujer muy espontanea, lista en 30 minutos para irse de viaje a donde fuera. Y eso fue no solo con su maletín, pero con su respetivo lonche de burros de machaca y un termo de café.
Con muchas raíces familiares en Sinaloa, Josefina era muy aficionada de la banda Sinaloense. De hecho, ella platicaba que su esposo Ramón le trajo serenata con la banda. Josefina decía que cualquiera podría juntar dos o tres músicos, pero era otra cosa juntar una banda completa. Era común verlos al lado del camino cuando viajaban, parados para bailar una pieza de banda juntos.
Josefina era muy buena para contar historias. Se podría pasar uno las horas escuchando los cuentos de su vida en el rancho, los lugares a donde viajo, y sus parábolas de la vida. Nunca le faltaba la plática y por eso siempre estaba acompañada de visita en su casa.
Josefina fue llamada por Dios de este mundo el 15 de enero de 2014. Religión fue una parte central de la vida de Josefina. Ella tuvo mucha fe en Dios, impartía bendiciones a sus familiares y rezaba por todos. Sabemos que en estos momentos está en el cielo, rodeada de los que se fueron antes que ella: sus amigos, familiares y su esposo.
Pero bien sabemos que cuando Josefina tomo este último viaje y llego con San Pedro, no llego con las manos vacías. Le ofreció un burrito de machaca y una taza de café hecho en su casa. Con una gran sonrisa, San Pedro graciosamente acepto el ofrecimiento, le dio la bienvenida y Josefina empezó la repartición de su lonche y café en el cielo, como siempre lo hizo aquí.
¡En paz descanse Dona Josefina Gaxiola Ortiz!
Arrangements under the direction of Funeraria Del Angel, Tucson, AZ.
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v.1.18.0