

Morí dos veces. La primera, anunciaba que la segunda venia. Mi alma ya estaba lista para partir, pero mi cuerpo, aún quería vivir. Si, la primera anunciaba que la segunda venia, pero cuando yo tomaría mi último respiro, solo Dios lo sabía.
Mis hijos me acompañaban, y con cariño me ayudaban. Mi intención no fue asustarlos con lo sucedido. No, pero solo yo sé lo que en mis oraciones, momentos antes de la primera, a Dios le había pedido. Muy de madrugada, mi hija partió de mi lado, pero di mí, aún no se había despedido.
Si, mi hija se encontraba lejos de mí, pero de la primera, mi corazón me decía que ella ya sabía. Se que Dios escuchó mi oración, pues un minuto después, recupero mi respiración. Si, gracias a Dios, pude acompañar a mis hijos en su oración.
No sé si mis hijos me vieron, pero definitivamente me sintieron. Ellos tomaron mis manos, y con ellas, una cadena de oración, ellos formaron. Ana Rosa quizás más que los demás, pero de la primera, todos se asustaron. Agradezco todos sus esfuerzos, pues sé que para mí encuentro con Dios, ellos me prepararon.
Agradezco a todos los que me visitaron. Aunque no pude platicar con algunos de ustedes, quiero que sepan que todas sus palabras, mis oídos escucharon. Escuché algunas oraciones, palabras de agradecimiento y amor, un poema, y algunos de ustedes me cantaron. Si, dos veces morí. Pero antes, por última vez, la unión y amor de mi familia sentí.
Cuando la segunda llego, creo que ya nadie se asustó. Cuando tomé mi último respiro, todos los que pudieron, a mi lado estuvieron. Si, a la hora 23, minuto 3, abril 16 del año 2026, tomé mi último respiro, y por segunda vez morí. La hora y fecha oficial será diferente, pero eso solo es una formalidad para cumplir con leyes, y complacer alguna gente. En mi hijo José, creo que mi último respiro para siempre quedará grabado en su mente.
Si, el día 16 de abril del año 2026, por segunda vez morí, y por eso, frente a todos ustedes, hoy me encuentro aquí. Si te encuentras aquí presente, y mis consejos e instrucciones aún mantienes en tu mente, recuerda que al recibirlos, me dijiste que sí.
Me despido con una disculpa para mi hijo, José. Solo el sabe por qué muy de madrugada, hoy lo desperté, y frente a su ventana lo senté. Él disfruto de una luna llena, pero en ocasiones, él se confundía. Solo existe una luna, pero dos, el veía. Por supuesto, eso, él no creía. El mensaje que el escribiría minuto después, él aún no lo sabía. Ahora, no solo lo sabe él, sino también todos ustedes. Gracias por sus oraciones y presencia, y por favor, siempre celebren mi vida en mi ausencia.
SHARE OBITUARYSHARE
v.1.18.0