

Con profundo pesar y amor, hoy recordamos la vida de Francisco Ortiz Tino, un hombre trabajador, alegre y con su presencia dejó una huella especial en la vida de quienes lo conocieron.
Francisco fue un hombre de fe, que disfrutaba asistir a la iglesia y contraba fortaleza en Dios. Tenia un espiritu alegre, un sentido del humor único y una manera especial de hacer sonreír a las personas que lo rodeaban.
Durante su vida disfruto del fútbol, de compartir momentos con sus seres queridos y de las pequeñas alegrías que hacen que la vida sea tan especial.
Como padre, dejó recuerdos que permanecerán para siempre: los paseos al parque, las risas, sus bromas y aquellos momentos sencillos que hoy se convierten en los tesoros más valiosos para mi.
Su partida inesperada ha dejado un profundo vacío en nuestros corazones, pero su amor, sus enseñanzas y los recuerdos compartidos seguirán vivos por siempre.
Hoy damos gracias a Dios por su vida y por el tiempo que nos permitio compartir a su lado. Aunque ya no podamos verlo ni abrazarlo, siempre vivira en nuestros pensamientos, nuestras oraciones y nuestros corazones.
Descansa en pas, Papa. Hasta el dia en que Dios nos permita volver a encontrarnos.
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v.1.18.0