Sobre todo, Antero, cariñosamente conocido como “Shorty”, será recordado por la extraordinaria generosidad de su espíritu, su inquebrantable ética de trabajo y el profundo amor y dedicación que siempre tuvo por su familia. Entregaba generosamente su tiempo, su corazón y sus talentos, siempre dispuesto a tender una mano amiga a quienes lo necesitaban.
A lo largo de su vida, Antero cultivó relaciones significativas y duraderas con innumerables personas, dejando una huella que no será olvidada. Su bondad, lealtad, generosidad y genuino interés por los demás reflejaban la calidad excepcional del ser humano que fue.
Aunque ya no está físicamente con nosotros, el amor que compartió, las vidas que tocó y los recuerdos que creó permanecerán para siempre en los corazones de todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerlo y amarlo.