

Con profundo respeto, recordamos la vida de Catalina González González, nacida el 25 de noviembre de 1939 en Bayamón, Puerto Rico, y fallecida el 3 de junio de 2026, a los 86 años. Catalina fue una presencia amada y entrañable para quienes tuvieron el privilegio de conocerla: una mujer trabajadora y dedicada, de espíritu firme ante la adversidad, y de una bondad serena que se hacía sentir en los gestos sencillos de cada día. Residió en Bayamón, Puerto Rico, lugar que también vio florecer gran parte de su historia personal y familiar.
Catalina fue el fruto de la unión entre Sra. Damasa González Torres y Anselmo González Cruz. Fue la tercera hija de ocho hermanos, criada en una casa humilde en la calle La Palma, en el centro del Pueblo de Bayamón. Cursó sus grados primarios en el Colegio Santa Rosa en Bayamón y continuó la escuela superior en la Escuela San Agustín Stahl, donde obtuvo su diploma de cuarto año y logró adquirir un oficio de comercio. Desde temprano, su honestidad, su disciplina y su sentido del deber marcaron el rumbo de una vida construida con esfuerzo y dignidad.
Por sus características y desempeño académicos, Catalina fue recomendada e incorporada a la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados. Allí inició su carrera profesional como taquigrafía y culminó una trayectoria de 37 años como secretaria ejecutiva. Sus funciones abarcaron múltiples responsabilidades de confianza: gestión de documentos, redacción, archivos, custodia de correspondencia y realización de contratos; además de la atención al cliente y recepción de visitas, organización de agendas y coordinación de reuniones, viajes y eventos corporativos, así como labores de administración. En todo ello, Catalina se distinguió por su entrega incansable, su temple resiliente y una gentileza constante que elevaba el entorno de trabajo con respeto y humanidad.
En su vida de fe y servicio, Catalina fue fiel miembro de la Iglesia Católica de Rexville. Su corazón generoso la llevó a aportar a muchas agencias sin fines de lucro, reflejando un compromiso genuino con su comunidad. También, en su juventud, fue la orgullosa capitana del equipo de volleyball de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, mostrando esa energía y determinación que la acompañaron a lo largo de los años.
Catalina contrajo matrimonio a la tierna edad de 19 años con Robetro Morales Cruz. De esta unión nacieron sus tres hijos: Damrys Nanette, Roberto y Catherine Gislem Morales González. Con devoción y entereza, formó una hermosa familia y, siendo una mujer completa e independiente, proveyó a sus hijos de una hermosa casa en la Urb Rexville, donde construyó un hogar alegre. A Catalina le encantaba su casita limpia y ordenada; cada viernes en la tarde, junto a sus hijos, se dedicaba a limpiar y organizar para que el día siguiente fuera un merecido descanso. En los fines de semana, compartían salidas al Viejo San Juan para jugar, corretear y volar chiringas en El Morro; disfrutaban la serenidad del parque de las palomas mientras se comían unas ricas piraguas. Al regresar, la noche se cerraba con películas de familia y el chistoso Topo Gigio. Otros recuerdos entrañables incluían las vueltitas en la lancha de Cataño, y los fines de semana cerca del aeropuerto de San Juan, estacionar el carro y observar cómo iban y venían los aviones a la isla.
A Catalina le encantaba viajar y recorrer el mundo con sus hermanas y cuñado, amigas y su nieta Cathyana. Desde jovencita tuvo el don del canto: cantaba con sus hermanos, quienes tenían una banda musical, y disfrutaba cantar en actividades y fiestas. Cantaba al cocinar, al manejar y hasta en la ducha. También le fascinaba bailar; eso le hacía muy feliz y la pasaba muy bien con su familia. Fue siempre apasionada del buen vestir, combinadita de los pies a la cabeza, siempre regia y lista. En esos detalles cotidianos se reflejaba su alegría, su calidez y ese modo tan suyo de celebrar la vida con sencillez y elegancia.
El legado que nos deja nuestra Catalina es un testimonio puro de fortaleza. Nos enseñó a mirar de frente las dificultades y adversidades, no con temor, sino con carácter firme, una sonrisa inquebrantable y la convicción de que siempre existe una opción para salir adelante. Incluso en sus últimos momentos, afrontó la situación con esa misma sonrisa y valentía, aferrándose con amor a la promesa de una vida larga y hermosa. Hoy entendemos que su lucha no fue en vano; simplemente nuestro Señor y creador decidió que su hermosa vida debía continuar al lado de Él, en una paz eterna que no conoce el dolor.
Agradecemos sinceramente el apoyo y la atención brindados por nuestras tías durante la enfermedad de nuestra madre. También quisiéramos expresar nuestro más profundo agradecimiento a la Sra Carmen López por la dedicación, el respeto y la calidad humana con los que cuidó a mami. El bienestar y el amor que le brindó no tienen precio. En nombre de toda la familia, agradecemos profundamente a quienes nos acompañan; su presencia, sus abrazos y palabras de aliento sostienen en este momento tan duro. Saber que mami era tan querida por todos ustedes llena el corazón de paz.
Le sobreviven sus hijos Roberto Morales González y Catherine Morales González; su nieta Cathyana Zayas Morales; y su hija Damaris Morales González (Hija (Q.D.E.P)).
Se celebrará Servicio Funerario en Funeraria Del Angel Alvarez, PR-167 Km 20.0, Bayamon, PR 00958, US, el 9 de junio de 2026, de 12:00 pm a 10:00 pm.
Juan II, 25-26 Entonces Jesús dijo:
Yo soy la resurrección y la vida, El que cree en mi vivirá aunque muera, y todo el que vive y cree en mi no morirá jamás.
FAMILIA
Roberto Morales GonzálezHijo
Catherine Morales GonzálezHija
Cathyana Zayas MoralesNieta
Damaris Morales GonzálezHija (Q.D.E.P)
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v.1.18.0