

Edwin T. Beltrán-Aponte, de 79 años y residente de Bayamón, falleció en paz el 15 de junio. Fue el amado esposo y compañero de vida por más de 60 años de Margarita Sánchez-Sánchez. Su matrimonio fue un hermoso ejemplo de devoción, lealtad y amor inquebrantable. Fue un padre, suegro, hermano, abuelo, bisabuelo y amigo ejemplar, cuya presencia brindó consuelo, ánimo y alegría a todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo.
Edwin creía que el éxito no proviene de los títulos, los logros o las palabras, sino de la consistencia silenciosa de nuestras acciones. Vivió esa convicción a través de su intencionalidad, ingenio, empatía, bondad e integridad. Tenía una manera especial de hacer sentir valoradas a las personas. Enseñó a su familia el valor del trabajo arduo, la honestidad con principios, la ambición humilde y el trato digno y respetuoso hacia los demás, valores que practicó diariamente. Su vida fue una lección de humildad, perseverancia, generosidad y amor.
Se sentía inmensamente orgulloso de sus hijos, no solamente por sus logros, sino por las personas en quienes se convirtieron. Los animó a perseguir sus sueños y aspiraciones sin perder de vista los valores y la integridad. Los amó profundamente. Nada le producía mayor felicidad que verlos crecer y convertirse en adultos fuertes, independientes, compasivos y exitosos. Ver a sus hijos construir vidas de propósito, liderazgo e impacto fue una de sus mayores satisfacciones.
El amor de Edwin se multiplicó aún más cuando se convirtió en abuelo. Sus nietos fueron verdaderamente la luz de sus ojos. Los amó sin medida, celebró cada uno de sus logros y nunca perdió una oportunidad para consentirlos. Durante los primeros años de su retiro, ellos le brindaron un renovado sentido de propósito, ilusión y asombro. Sus risas llenaban sus días de energía y alegría, y algunos de sus momentos más felices los vivió simplemente siendo “Abuelo”. El vínculo que compartía con ellos estaba lleno de amor puro, y ellos le regalaron una felicidad inmensurable.
Nacido en Orocovis, Puerto Rico, Edwin sirvió en el Ejército de los Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam, de donde recibió una baja honorable por su servicio distinguido. Fue condecorado con múltiples reconocimientos, incluyendo la Medalla de Servicio de Defensa Nacional. Se graduó de la Escuela Superior Miguel de Cervantes Saavedra de Bayamón y cursó estudios de Contabilidad en la Universidad del Caribe. Desarrolló una distinguida trayectoria profesional que incluyó ser dueño de su propio negocio, ocupar posiciones de contabilidad en el Hotel El San Juan y en Holsum, así como puestos de liderazgo en Pan Pepín, empresa de la cual se retiró.
Edwin disfrutaba del béisbol, el baloncesto y de una buena partida de dominó. Nunca perdió su aprecio por la sabiduría escondida en los refranes y la tradición popular puertorriqueña. Cuando alguien le preguntaba cómo estaba, frecuentemente respondía con una sonrisa en la voz: “Como el guineo, engordando para morir pelao.” Era una frase muy suya: humorística, humilde, sincera y, de alguna manera, profundamente filosófica. Llevó consigo el espíritu, el humor y la sabiduría de Puerto Rico dondequiera que estuvo, y se aseguró de que esas tradiciones continuaran vivas a través de su familia. Durante muchos años fue un miembro activo de la Parroquia San Antonio María Claret.
Le precedieron en la muerte sus padres, Teodoro Beltrán y Juanita Aponte, así como su hermana Elia Milagros Beltrán-Aponte. Le sobreviven cuatro hermanos y dos hermanas; su esposa, Margarita Sánchez de Beltrán; sus hijos, Edwin Alberto Beltrán Sánchez, Lymarie Beltrán Sánchez y Verónica Beltrán Sánchez, junto a sus respectivos cónyuges; sus nietos, Andrea Navitt y Carlos Ignacio; y su bisnieto, Liam Andre.
Se celebrará una misa en honor a Edwin el jueves, 18 de junio, a las 5:30 p.m., en la Parroquia Nuestra Señora de Belén en Guaynabo. Los honores fúnebres militares se llevarán a cabo el jueves, 9 de julio, a las 2:00 p.m., en el Cementerio Nacional de Morovis.
En lugar de flores, la familia agradecerá que las contribuciones en su memoria se realicen a la Fundación Michael J. Fox para la Investigación del Parkinson.
FAMILIA
Margarita SánchezEsposa
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v.1.18.0