

Nací el 24 de marzo de 1924 en un barrio de Aibonito, estudié en el barrio Asomante. Soy el tercero de 11 hermanos y hermanas, siendo el varón mayor. Vine a vivir al Bo. Juan Domingo de Guaynabo y me casé, tuve tres hijos; María, Fernando y Wandita de los cuales dos han fallecido, sólo queda la mayor. Me divorcié a los 22 años de casado.
Desde el 1972 he vivido con mi hermana que ha sido mi apoyo desde entonces y me ayudó a superar todo mi dolor.
Trabajé como técnico de agrimensura para la Hato Rey Building y Levitthome hasta los 80 años que me retiré. Siempre fui una persona tranquila. Mi juego favorito era el dominó. Compartí mucho con mi hermano Ángel (qepd) y ahora con su hijo Jr. que llenó mi corazón como un hijo.
Viajé a Orlando, FL y compartí con mi hermano Toñito y su familia en unas navidades, luego fui a vivir con ellos por tres meses. Viajé a Costa Rica, Santo Domingo, Connecticut y New York. Tuve experiencias bonitas en esos viajes. Mi hermana Carmín siempre me acompañaba y estaba conmigo en todo, ella era mi soporte y mi lazarillo. Estuve con mis padres, luego me fui a la casa que construí pero mi hermana siempre estaba pendiente y al tanto de todo lo mío. Cuando necesitaba me llevaba a su casa y me cuidaba. Le doy gracias a Dios por haber tenido una hermana que siempre se preocupó por mí y me ayudó a levantarme cada vez que me sentía caído.
Sé que el último año y medio que pasé en Hacienda Paraíso fue una experiencia fuerte y a la misma vez aprendí tanto. Me expresaba con amor y doy las gracias a todos los que trabajan allí porque me hicieron sentir en familia.
Ya mi hermana no podía cuidarme y estaba consciente de eso, pero nunca me abandonó, siempre iba a verme y me llevaba cositas para agradarme. Cuando estuve en el hospital ella estuvo allí en todo momento. Le doy las gracias a don Roberto, mi compañero de cuarto que me ayudó en mi partida preparándome el camino para el encuentro con Jesus; que Dios lo cuide a él, a mi hermana, a sus hijos y nietos.
Yo estaba conforme con todo, pues me dieron una calidad de vida plena. Solo puedo decir… Gracias…
Desde el cielo estaré velando y cuidando a todos los que me amaron con sinceridad plena.
COMPARTA UN OBITUARIOCOMPARTA
v.1.18.0