

José Ramón Méndez Gómez, de 79 años, nacido el 26 de abril de 1947 en Guaynabo, Puerto Rico, falleció el 5 de septiembre de 2026. Residente de Toa Baja, Puerto Rico, deja una huella perdurable de amor, fidelidad y servicio, recordado con profundo respeto por quienes tuvieron el privilegio de compartir su vida y su ejemplo.
Desde joven se distinguió por su liderazgo y por una fe firme que guio cada etapa de su caminar. Fue presidente de su clase de 9no grado, etapa en la que conoció a quien sería su compañera de vida, Carmen Milagros Cortés. En la Iglesia, su compromiso fue constante: presidió a los jóvenes Discípulos, dirigió el coro y también el grupo de alabanza, sirviendo siempre con atención, paciencia y un corazón generoso.
Sirvió con honor en el ejército de Estados Unidos entre 1969 y 1971, alcanzando el rango de SP4 y desempeñándose como Medical Specialist en el 31st Field Hospital. Más adelante, laboró por muchos años como programador de sistema de computadora hasta su retiro, aportando con sabiduría, responsabilidad y lealtad en cada tarea.
Tras cinco años de noviazgo, José Ramón compartió 58 años de matrimonio con su esposa, Carmen Milagros Cortés. Con amor y dedicación, participó activamente junto a Margarita Hernández en la crianza de Eduardo Colón, siendo un buen padre y un modelo a seguir, siempre atento al bienestar de su familia y fiel a los valores que profesaba.
Apasionado por la música, especialmente la cristiana, disfrutaba tocar el acordeón y el piano. También amaba viajar junto a su esposa, en especial los cruceros, y sentía una gran pasión por los autos deportivos, particularmente las corvettas, disfrutando de esas alegrías con el mismo entusiasmo sereno con el que vivía.
Dedicó más de 60 años al servicio de la Iglesia Discípulos de Cristo desde 1959 en el Barrio Amelia. Participó activamente en diversos ministerios, asambleas y concilios, sirviendo con entrega y compromiso. En sus últimos años, continuó su llamado de fe encaminándose hacia su ordenación como capellán de Iglesia, reafirmando su condición de fiel creyente y dedicado a la Palabra de Dios.
José Ramón fue un hombre ejemplar, de profunda fe y firmes valores cristianos, con una espiritualidad sublime. Amado y querido, se distinguió por su buen corazón, su generosidad y su constancia; una presencia que inspiró respeto y gratitud, y cuya vida permanecerá como legado de amor y fidelidad.
La familia agradece de todo corazón a la comunidad de la Iglesia, a los queridos vecinos de Mansion del Sur y del Barrio Amelia, y a la familia, por su acompañamiento y apoyo.
Como siempre decía José Ramón Mendez Gomez, dejando en estas palabras un reflejo de su amor y de su profunda fe: “Yo te amo, pero más te ama Dios”. Un mensaje sencillo que permanecerá por siempre en el corazón de todos los que tuvimos el privilegio de conocerlo.
Le sobreviven su esposa, Carmen Milagros Cortés; su hijo, Eduardo Colón; y su suegra, Margarita Hernández.
FAMILIA
Carmen Milagros Cortésesposa
Eduardo Colónhijo
Margarita Hernándezsuegra
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v.1.18.0