

Luis Almiro Mercado Leyro, de 88 años, nació el 1 de febrero de 1938 en Cabo Rojo, Puerto Rico, y falleció el 29 de junio de 2026. Residía en Bayamón, Puerto Rico. Su vida fue un testimonio de trabajo constante, valentía serena y una fidelidad inquebrantable a los suyos; un hombre amado y querido, recordado con profundo respeto por su honestidad, su entrega y el afecto sincero que supo sembrar a su paso.
Desde temprano, Luis Almiro mostró una fortaleza que no hacía ruido, pero sostenía mucho. Cuando sus hermanos mayores se fueron a la milicia, se sacrificó por su familia y por sus hermanos: dejó la escuela para trabajar en una sastrería y así ayudar a mantenerlos. En ese gesto se reveló el temple resiliente y desinteresado que lo acompañaría siempre, guiado por la convicción de hacer lo correcto y por una compasión que se expresaba en hechos.
Trabajó en Bacardí por 25 años y se jubiló en 1995. Tras su retiro, dedicó sus años con la misma disciplina y el mismo corazón generoso que lo distinguieron, compartiendo tiempo con su familia y cuidando a su esposa, Ana Hilda Cruz Fonseca. También encontraba alegría en las rutinas sencillas: disfrutaba jugando bingo los domingos, y en esos espacios dejaba ver ese toque humorístico que, con discreción, aligeraba el día y acercaba a los demás.
Luis Almiro compartió 64 años de matrimonio con su esposa, Ana Hilda Cruz Fonseca. Fue padre de Deborah Mercado Cruz y Luis Alberto Mercado Cruz. Su amor de familia se extendió con orgullo hacia sus nietos: Jonathan Hernández, Alexander Hernández, Yarilee Álvarez, Ashley Mercado y Mattew Mercado; y hacia sus bisnietos, Ember Hernández y Ben Liegi. En cada vínculo, se hizo presente como esposo, padre, abuelo y tío con carácter gentil, reconocido por su entrega y por esa manera fiel y amorosa de estar cuando más se necesitaba.
Apreciaba el béisbol, y su equipo favorito eran los Mets. Le gustaba jugar cartas y perteneció a una liga de bolear de Bacardí. En esas aficiones se reflejaba su espíritu constante: alguien trabajador, firme y a la vez cercano, que sabía disfrutar con sencillez y compartir con los suyos.
Como buen esposo, padre, abuelo y tío, su carácter gentil lo hizo querido por familia y amistades. Se preocupaba por los demás, tenía un corazón grande y fue el tío favorito de sus sobrinos. Su legado permanece en el amor que dio sin medida, en la lealtad con que sostuvo a los suyos y en la memoria agradecida de quienes tuvieron el privilegio de conocerlo y llamarlo familia.
FAMILIA
Ana Hilda Cruz FonsecaEsposa
Deborah Mercado CruzHija
Luis Alberto Mercado CruzHijo
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v.1.18.0