

Con profundo respeto, recordamos la vida de Luis Rafael Sánchez Cabán, nacido el 4 de octubre de 1959 en Ponce, Puerto Rico, y fallecido el 27 de julio de 2026, a los 66 años. Residente de Bayamon, Puerto Rico, Luis Rafael deja una huella de trabajo honrado, valentía serena y una generosidad que se hacía sentir en lo cotidiano, con la misma naturalidad con la que ofrecía una sonrisa o una palabra amable.
Desde temprano, su espíritu inquieto y travieso marcó sus días. Creció en Ponce dentro de una familia grande, aprendiendo el valor del esfuerzo desde niño: trabajó vendiendo hot dogs en un carrito y chinas, mostrando esa determinación que lo acompañaría siempre. A los 15 años se mudó solo a Estados Unidos, un paso que reflejó su coraje y su carácter aventurero. Allí consiguió trabajo en un apartamento y comenzó su vida de adulto, encaminándose, con firmeza y honestidad, hacia la construcción de su propio hogar y su propia familia.
Durante muchos años fue albañil, dedicado a la construcción pesada y general. También fue contratista por largo tiempo, y llegó a ser dueño de negocios de comida por varios años. En cada etapa, se distinguió por su empeño constante, su fortaleza mental y física, y una forma de trabajar que inspiraba confianza: directo, responsable y siempre dispuesto a dar la mano cuando hacía falta.
En su vida familiar, fue un hombre profundamente entregado: hombre de familia, dedicado a su pareja, y un modelo a seguir por su actitud positiva y su alegría. Le sobreviven su viuda, Carmen H. Ayala; su hija, Yomary Sánchez; sus hijos, Luis R. Sánchez, Enrique Sánchez, Ángel L. Sánchez; y sus nietos, Claudia M. Rivera, Yosue M. Herrera, Yarimar Sánchez, Anyulian Sánchez, William Sánchez, Emilio Sánchez, yernos y nueras, José A. Herrera, Rocío Báez, Patricia A. Shields. En el amor por los suyos se reflejaba su ternura, su bondad y ese corazón dadivoso que tantos conocieron.
Disfrutaba escuchar y cantar salsa vieja, y encontraba alegría en compartir una mesa o una partida, jugando billar y dominó. Su humor —sencillo, oportuno y cercano— era parte de su manera de acompañar a los demás, de aliviar preocupaciones y de celebrar la vida incluso en los días comunes.
En la comunidad, participó en Actívate Tu Mente y fue reconocido por ser servicial con quienes le rodeaban. Además, fue ministro de ancianos en la Iglesia Nazaret Casa de Dios, Puerto Rico – Pastor Ricardo Ramos. Su presencia allí fue reflejo de una fe vivida con respeto y de una disposición constante a servir con gentileza.
La familia expresa gratitud a su viuda, que estuvo a su lado siempre en tiempos buenos y malos; a sus hijos; a sus vecinos y comunidad donde vivía; y a la iglesia en la que participó. Un agradecimiento especial a Kristy Ramos, que lo ayudó mucho.
Como parte de su manera tan suya de decir las cosas, queda entre quienes le amaron esta frase: “Voy a Milly, pago doble. Me voy a caballo y vengo a pie.”
Bendición y te amamos.
FAMILIA
Carmen H. Ayala CruzEsposa
Luis R. SánchezHijo
Yomary SánchezHija
Enrique SánchezHijo
Angel SánchezHijo
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v.1.18.0