

Con profundo respeto, se participa el fallecimiento de Luz Nelida Anglada Gonzalez, nacida el 4 de marzo de 1979 en Bayamon, Puerto Rico, y fallecida el 15 de septiembre de 2026, a los 47 años de edad. Residía en Bayamon, Puerto Rico. Su partida deja un silencio doloroso, pero también una presencia imborrable en la memoria de quienes tuvieron el privilegio de conocerla y quererla.
A lo largo de su vida, Luz se distinguió por un corazón generoso y una entrega constante a los demás. Fue una mujer amada y querida, valiente ante las circunstancias, compasiva en el trato y fiel en sus afectos. Con honestidad y lealtad, supo sostener a los suyos con una dedicación que se hacía evidente en los detalles: en su manera de cuidar, de organizar, de estar presente, y de tender la mano sin condiciones. En ella, la palabra “no” parecía no existir cuando alguien necesitaba ayuda.
En el ámbito laboral, trabajó durante los años de 2002 al 2004 con el Banco Santander, Banco Popular y BBVA, desempeñándose con responsabilidad y esmero. Esa misma disciplina y sentido del deber se reflejaban en su vida cotidiana, donde su carácter organizado acompañaba su deseo genuino de servir y aportar.
En 1999 conoció a Carlos en la universidad, y cuatro años después, el 27 de diciembre de 2003, se convirtió en su esposo. Luz lo amó incondicionalmente hasta el último día de su vida terrenal, así como él la amó a ella durante 23 años. No tuvo hijos, pero sí tuvo sobrinos, ahijados y nietos-sobrinos por los cuales daba la vida, entregándoles afecto, cuidado y una presencia firme y amorosa.
Entre sus pasatiempos, disfrutaba leer libros de temas románticos, hacer scrapbooks, inventar en la cocina recetas nuevas, y coleccionar pines conmemorativos y orejitas de Disney. Quienes la conocían sabían que su interés y pasatiempo favorito era viajar a Disney, un gusto que hablaba de su entusiasmo por crear recuerdos y celebrar la alegría en lo cotidiano.
También le gustaba mucho compartir con los vecinos, y con frecuencia encontraba cualquier excusa para organizar una actividad donde pudiera ofrecer sus aperitivos, incluyendo su famoso “pico de gallo con frutas”. En esos encuentros se reflejaba su bondad: una manera sencilla y sincera de reunir, de dar, y de hacer sentir a otros bienvenidos.
La familia desea expresar su agradecimiento a todas las personas que apoyaron con sus oraciones, sus visitas y sus cuidados; a quienes, cuando se necesitaba algo, nunca respondieron con un “no”. Son muchas las personas y cada gesto queda reconocido con gratitud profunda.
Hoy se sabe que Luz dejó una huella en cada corazón de los que la conocieron. Hoy no es un adiós, sino un hasta luego. Gracias a Dios por permitir tenerla junto a nosotros.
Le sobrevive su esposo Carlos Enrique Ramos López.
FAMILIA
Padres Nereida González y Leonel Anglada y su esposo Carlos Enrique Ramos López.
COMPARTA UN OBITUARIOCOMPARTA
v.1.18.0