

Como muchos saben, mami llevaba 1 año y 10 meses luchando contra el cáncer. Mientras los médicos le dieron 3 meses de vida, Dios nos permitió tenerla mucho tiempo más. Durante ese año y 10 meses vimos a una mujer en la que se presentaban las arrugas y la palidez por los medicamentos, pero que su corazón era renovado cada día. Vimos una mujer que salió de un mundo dañino hacia una nueva etapa que le permitió redimir su pasado. Vimos a una mujer diferente salir de ese caparazón en el cual llevaba años. Presenciamos la reconciliación verdadera con todos su hijos. La mujer que falleció el lunes, esa madre que hoy extrañamos, no era la mujer que entró a mi casa en septiembre 2015.
En muchos de nuestros momentos íntimos pudimos hablar y hacer planes para el futuro. Disfrutamos de su presencia en nuestro hogar, procuramos llevarla a lugares que no había ido antes y probar comidas que no sabía que existían. Vivimos tiempos duros en el hospital y tiempos alegres mientras paseábamos. Intenté darle calidad de vida hasta el final. En la última semana sentí varias veces que la perdía. Mientras estuvo casi en coma por el fallo renal, la veía cansada de luchar, vi como su semblante cambiaba al tratar de hablarme y no poder hacerlo, vi su desesperación y su deseo de enganchar los guantes. De momento, se recuperó entre martes y miércoles. Todos pensamos: "mami sale de esta porque ella es fuerte". Pero no fue así. A quien último le habló antes de caer en esa crisis fue a mi esposo Giancarlo, a quien primero le habló cuando se recuperó fue a él y a quien último le dijo adiós de la familia fue a él. Algunos pensarán que yo la cuide, pero todo lo que hice no lo hice sola, éramos un equipo. El haberla puesto en un hogar para que recibiera cuidado 24/7 fue una decisión sumamente difícil, lloré, pero no hubo mejor alternativa. Aunque no pude estar en sus últimos minutos de vida, me queda la satisfacción de saber que falleció en paz con una sonrisa en su rostro, producto de que se encontró con su Salvador.
En este año y 10 meses pude entender el significado del perdón. Pensaba que había perdonado a mi mamá por el pasado que tuvimos, pero mientras la cuidaba, la llevaba a las citas, buscaba sus medicamentos, le hacía comidas preferidas y gestiones para su retiro, entendí que me faltaba mucho. Este tiempo me enseñó a amarla sin límites, me enseñó a perdonarla porque ella realmente estaba arrepentida, me enseñó que el amor de una madre es incondicional sin importar las circunstancias. Este tiempo me hizo una persona nueva con la capacidad de amar a través de mis actos.
Doy gracias a Dios primeramente por mantenerme de pie en todo este proceso. No fue fácil, pero logramos amarla con el corazón. Gracias a mi pastor que siempre me ayudó a tomar decisiones difíciles y a mi iglesia por apoyarme. Gracias a mi hermana por viajar para estar los 3 juntos en este momento. Gracias a mi prima Nayda que la cuidó por varias semanas con tanta devoción y cariño. Y gracias a mi esposo, mi amor sin ti no hubiera logrado llegar hasta aquí. Hoy mami está ante la presencia de su Salvador, y aunque nos hará falta, ya no sufre. No hay mayor gozo que saber que fue salva y rodeada de amor. Perdimos una madre, hermana, abuela, prima, tía, amiga, maestra, pero ganamos un ejemplo de mujer que dejó huellas en todos los que la conocieron. Bendiciones a todos.
Escrito el 3 de mayo de 2017. Leído en el servicio realizado ese día por Alexandra Febus.
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