

Miguel Angel Machuca Reyes, de 79 años, nació el 28 de diciembre de 1946 en Bayamón y falleció el 22 de abril de 2026. Residió en Bayamón, Puerto Rico, donde echó raíces profundas y vivió con la sencillez de quien honra su tierra y a los suyos.
Conocido cariñosamente como Miguelín, nació, se crio y vivió toda su vida en el barrio Santa Olaya en Bayamón. Desde niño fue amante de los animales y los automóviles, y colaboraba en los negocios familiares con su padre, Eduviges Machuca y su madre Maria Cleofa Reyes, aprendiendo con humildad el valor del trabajo y la responsabilidad.
Miguelín trabajó en la industria hospitalaria y en la construcción, entre otras labores, y más adelante levantó con esfuerzo propio y de su hermano Junior, su empresa la ferretería El Paraíso en Bayamón, a la que dedicó años de entrega hasta su jubilación. En cada etapa dejó huella por su trato caballeroso, su corazón generoso y esa manera serena y gentil de estar para los demás.
Quiso compartirlo todo con su amada compañera de vida, Pali. Fue padre de dos hijas, Sheila y Brenda, a quienes amó con todo su corazón. La vida, además, le regaló otros tres al unirse a Pali: Edgar, Raulito y Evelyn, con quienes desarrolló un vínculo hermoso y entrañable. También vivió la alegría de tener cinco nietos y una biznieta, tesoros que ensancharon aún más el amor que ya lo definía.
En Miguelín convivían la nobleza y la alegría. Fue coleccionista de autos y criador de caballos de paso fino; pescador, sembrador, bailarín, hacendado y corredor de 4 tracks. Coleccionaba enseres y herramientas usadas, y las compartía con quienes más lo necesitaban, con ese espíritu servicial que no hacía ruido, pero lo decía todo. Y como buen salsero de clavo pasa’o, un paseo con él podía convertirse, sin aviso, en un bailable de sábado por la noche. Maestro de adivinanzas y de chistes sabios “sacados de la manga”, regalaba sonrisas con una gracia natural, sin perder nunca el respeto ni la ternura.
Amante de los niños, podía convertirse en uno de ellos con una facilidad entrañable. Católico practicante y devoto del Sagrado Corazón de Jesús, vivió sostenido por la fe y por la esperanza de alcanzar la plenitud en la vida eterna. Le fascinaban las mascotas, sobre todo los perros; rescataba para él y para otros, como quien entiende que la bondad también se demuestra en lo pequeño y cotidiano.
Admirado por su optimismo y su altruismo inquebrantable, Miguelín será recordado por su alegría de vivir y por el amor inmenso a su familia. Vivió sus últimos días lleno de positivismo y alegría; así quería ser recordado, porque así vivió. Su frase favorita fue “oh'vídate”, refiriéndose a dejar atrás cualquier circunstancia u obstáculo negativo que impidiera vivir de la mejor manera. Y, como despedida, diría: “oh'vídate, vamos pa’ lante como el elefante”.
Nuestro agradecimiento a las familias Machuca y Ocasio, en especial a Edgar, Musa, Alba, Ero, Maiki, Natalie, Wency, Pali y Sheila. Formaron un equipo unido por el amor inmenso a Miguelín y lo sostuvieron hasta el último suspiro.
Confiamos en que hoy descansa en los brazos de su amado Padre celestial. Amén.
Los servicios funerarios se llevarán a cabo en Funeraria Alvarez, Bayamon, PR el 26 de abril de 2026, de 1:00 pm a 10:00 pm.
El sepelio en el Cementerio Los Cipreses en Bayamón, PR será el 27 de abril de 2026, de 12:15 pm a 12:45 pm.
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v.1.18.0