Pedro Iván fue un hombre querido y amado por quienes tuvieron el privilegio de conocerlo. En su trato se distinguían la amabilidad y la consideración, y en su manera de vivir se reflejaban la honestidad y la lealtad, sostenidas con una fe firme y una devoción constante. Su bondad y compasión se manifestaban con naturalidad, y su generosidad —discreta pero presente— dejaba huella en los demás.
Con espíritu trabajador y paciente, supo enfrentar los retos con resiliencia y valentía. También fue, para muchos, una presencia inspiradora: alguien cuya sabiduría se percibía tanto en sus palabras como en sus silencios, y cuyo sentido del humor aportaba alivio y cercanía aun en los momentos difíciles. Su carácter aventurero hablaba de una disposición a seguir adelante, con dignidad y esperanza.
Pedro Iván residía en Toa Alta, Puerto Rico.
Le sobreviven su madre, Ana Vázquez; su hermana, Aurea Miranda Vázquez; y su hermano, Pedro Juan Miranda Vázquez.
Los servicios se llevarán a cabo en Alvarez Memorial, Carretera 167 km 20.0, Bayamón, Puerto Rico, y el sepelio será en el Cementerio Los Cipreses, Bayamón, Puerto Rico.
Que su memoria permanezca con honor y gratitud en el corazón de su familia y de todos quienes lo quisieron.