Samuel residía en Bronx, Nueva York, donde era conocido por su carácter respetuoso y formal. A lo largo de su vida, fue una persona dedicada y cariñosa, dejando un legado imborrable en el corazón de quienes lo conocieron.
Le sobreviven sus tres hijos: Yalizzette Molina, Samuel A. Molina y Jonnalyss Molina, quienes recuerdan con amor y gratitud los momentos compartidos con su padre.
Samuel será recordado por su dedicación a su familia y su integridad. Su partida deja un vacío profundo, pero su memoria vivirá eternamente en el corazón de sus seres queridos.