Con profundo respeto, anunciamos el fallecimiento de Sara Marrero López, nacida el 29 de enero de 1936 en el pueblo de Corozal, Puerto Rico, y fallecida el 24 de mayo de 2026, a los 90 años. Residente de Bayamón, Puerto Rico, Sara deja una huella serena y firme en todos los espacios donde su vida tocó otras vidas.
Desde sus raíces en Corozal, Sara caminó con determinación y valentía, sosteniendo con paciencia y resiliencia cada etapa de su historia. Fue una mujer trabajadora, de corazón bondadoso y trato gentil; una presencia querida por muchos, capaz de ofrecer consuelo con compasión y de dar con generosidad, aun en los días difíciles. En su sabiduría, también supo regalar momentos de humor sencillo, de esos que alivian el ánimo y acercan a la gente.
Sara fue maestra por vocación. En esa labor —ejercida en Corozal, Toa Alta y Bayamón— su entrega se hizo evidente en la manera en que cuidó y guió a cientos de estudiantes, especialmente a sus estudiantes con impedimentos. Con una paciencia constante y una ternura firme, sembró aprendizaje y dignidad; y así, su legado se extiende más allá del aula, en cada vida que tocó con su ejemplo.
Su mayor legado son sus hijos, sus nietos Krizia, Isabel y David. Y su biznieto Kriz. Sus amistades y los cientos de estudiantes a los cuales enseñó. Ese amor, tan profundamente humano, fue también su manera de permanecer: en el recuerdo agradecido, en las lecciones compartidas, en la bondad que inspiró. Como ella siempre decía: “Dios te bendiga”.
Le preceden en la muerte sus padres, Candido y Pura; su esposo, Mariano Hernández; y su hijo, Mario Antonio “Chiqui” Hernández. Le sobreviven sus hijos, Sandra Carton Hernández e Iván Hernández.
La familia expresa su más sincero agradecimiento al grupo de vecinos y a las cuidadoras que la ayudaron durante años, por su apoyo, dedicación y compañía.