

Con profundo pesar, la familia anuncia el fallecimiento de Violeta Conde Viera, a los 86 años de edad, el 30 de abril de 2026. Nació el 14 de enero de 1940 en San Juan, Puerto Rico, y residía en Toa Baja, Puerto Rico. Su vida fue testimonio de fortaleza y entereza: una mujer de carácter firme, honesta, de buen corazón, y, cuando hacía falta, inquebrantable en sus convicciones, con esa terquedad que también era una forma de amor y de protección.
Desde sus primeros años, Violeta creció bajo una crianza estricta, marcada por la disciplina de su madre. Como segunda de cuatro hermanos, aprendió temprano el valor del deber: para ganarse un permiso, primero había que cumplir con los quehaceres. No era amante de la cocina, pero sí de hacer las cosas a su manera, con determinación. Esa formación rigurosa dejó una huella profunda; sus hijos reconocen que, gracias a esa firmeza, hoy son personas “hechas y derechas”.
Fue viuda de un militar y vivió en Kentucky, donde experimentó una mezcla singular de sufrimiento y disfrute al acompañar la vida que implicaba, incluso, la caída en paracaídas. En esa etapa se reflejaron su valentía y su espíritu aventurero: una mujer capaz de sostenerse con aplomo ante lo difícil, y de encontrar, aun así, espacio para la vida y para la alegría.
La música y el baile fueron parte esencial de su identidad. Le encantaba bailar; era fanática al 100% de Jossie Esteban y lo seguía a toda presentación. Disfrutaba el merengue, salir de gira, los tríos de música, y el ambiente festivo que tanto la animaba. En ella convivían la firmeza y la celebración: una presencia alegre, fiestera, y profundamente amorosa con sus hijos.
En su fe también se manifestó su corazón. Fue devota de San Martín de Porres y, por una promesa por la salud de su hijo Manuel —la luz de sus ojos—, vistió por un año su hábito. Ese gesto, nacido del amor y la esperanza, resume la manera en que Violeta vivía: con entrega, con convicción y con una lealtad que no se negociaba.
Como madre, fue cariñosa en sus momentos, y leona al defender a los suyos: los protegía con uñas y dientes. Su legado queda en esa forma de amar que no se rendía, en la honestidad con la que enfrentaba la vida, y en la fuerza con la que sostuvo a su familia. “Violeta era una gran bailarina y una gran madre.”
Su hija mayor expresa que le estará eternamente agradecida por el amor y el cuidado que Violeta tuvo hacia sus hijas, a quienes cuidaba mientras ella iba a trabajar. Para sus nietas, haber tenido a su abuela en la niñez fue una dicha, y las anécdotas que guardan de ella serán siempre un tesoro. Su hija menor también comparte su gratitud: le estará eternamente agradecida por haberla cuidado con celo; reconoce que, gracias a ese cuidado, hoy es la mujer que es.
Le sobreviven sus hijos: Daisy A. González Conde (Hija), Eduardo González Conde (Hijo), Manuel M. Cabrera Conde (Hijo), y Mabel López Conde (Hija).
Los servicios funerarios se llevarán a cabo en Funeraria Del Angel Alvarez, PR-167 Km 20.0, Bayamon, PR 00958, US. El Servicio Funerario será el 3 de mayo de 2026, de 1:00 pm a 10:00 pm. También se realizará Servicio Funeral el 3 de mayo de 2026 a las 2:00 pm. El sepelio, Sepelio Cementerio Porta Coeli, será el 4 de mayo de 2026 a las 12:45 pm.
La familia desea expresar su agradecimiento a sus hijas y nietas por su consideración.
FAMILIA
Daisy A. González CondeHija
Eduardo González CondeHijo
Manuel M. Cabrera CondeHijo
Mabel López CondeHija
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v.1.18.0