

Con profundo respeto, la familia de Virginia Román Cruz comunica su fallecimiento el 2 de junio de 2026, a los 83 años. Nacida el 28 de noviembre de 1942 en Bayamón, Puerto Rico, Virginia deja una huella entrañable en todos los que tuvieron el privilegio de conocerla. Residente de Toal Alta, Puerto Rico, su vida fue testimonio de fortaleza serena, entrega constante y una fe que la sostuvo en cada etapa.
Virginia fue hija de Avelino Roman y Victoria Cruz, y hermana de Carmen Aponte ( fallecida). Nació en Bayamón, donde creció y estudió hasta séptimo grado. A los 12 años se mudó a N.Y, y allí continuó su formación: cursó escuela superior y universidad, graduándose como secretaria ejecutiva y muchos años después estudio alta costura en la academia Carlota Alfaro donde reflejo de su disciplina y su empeño por salir adelante con dignidad.
En el ámbito laboral, trabajó en Playtex Dorado, donde se retiró después de más de 25 años de servicio. Fue una mujer de trabajo incansable, responsable y recta; y al llegar el retiro, dedicó ese tiempo con la misma entrega a su hogar, a atender a su esposo y a sus hijos, haciendo de lo cotidiano un acto de amor constante.
Virginia se casó con Rubén Caro Elias en 1972 en N.Y. En 1975 se mudaron a Puerto Rico, donde formaron su familia. Fue bendecida con 3 hijos, Noel, Carolina Vazquez y Omayra, y con 9 nietos: Yamil, Abdel, Luna, Jonnatan, Caroline, Dante, Sofia, Ashlyn y Candace. En su hogar se sintió siempre el valor de la lealtad, el cuidado mutuo y esa manera tan suya de estar presente, con firmeza y ternura a la vez.
Entre sus pasiones, Virginia tenía un talento especial para la costura, oficio que hablaba de su paciencia y su dedicación. Disfrutaba tocar guitarra y cantar, jugar dominó, y tenía el don de hacer reír: contaba chistes para alegrar a los demás, con ese humor tan característico que la hacía inolvidable. Y, como ella misma decía con picardía y no menos importante: se creía karateca.
En su vida espiritual, participaba y se congregaba en la iglesia luterana divino nazareno de barrio piñas, y disfrutaba profundamente reunirse con su familia extendida de la fe. Su fidelidad y su manera generosa de acompañar a otros fueron parte esencial de su camino.
Virginia será recordada por su sentido del humor —incluyendo esos chistes “un poco subidos de tono” que, con honestidad y transparencia, decía sin perder su esencia—, por su disposición a ayudar y por su generosidad. Fue una guerrera, luchadora incansable, resiliente y positiva hasta sus últimos días de enfermedad; una presencia querida, firme y bondadosa, que supo enfrentar la vida con valentía y con el corazón abierto.
La familia expresa su más sincero agradecimiento a su familia en la fe por aceptarla y quererla tal cual fue; a la familia Marrero Caro. A sus vecinos y amigos Josefina, Caco, Iris, Aida Diaz y a Denisse falcón por cuidarla y ayudarla incondicionalmente.
Los servicios funerales se llevarán a cabo en Servicio Funeral y Cremación, Capilla 4, el 13 de junio de 2026, de 1:00 pm a 10:00 pm.
Virginia dejó palabras que hoy resuenan como guía y consuelo: “al mal tiempo buena cara, no mirar para atrás ni para coger impulso”. Su legado permanece en la memoria agradecida de quienes la amaron y en la vida de quienes aprendieron de su ejemplo.
Le sobreviven su esposo, Rubén Caro Elias; y sus hijos, Noel Caro Román, Carolina Caro Román y Omayra Caro Román.
FAMILIA
Rubén Caro EliasEsposo
Noel Caro RománHijo
Carolina Caro RománHija
Omayra Caro RománHija
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v.1.18.0