

Con profundo amor y tristeza, despedimos a nuestra querida Martha Lidia Ruiz Cano, quien nació el 29 de marzo de 1939 en Antigua Guatemala y partió de este mundo el 9 de octubre del 2026 en Cudahy, California, dejando un vacío inmenso en los corazones de quienes tuvieron la dicha de conocerla y amarla.
Martha fue una madre maravillosa, una mujer de fe y un ser humano lleno de amor. Su mayor tesoro fueron sus tres hijas, Elizabeth, Patricia y Brenda, a quienes amó profundamente y para quienes siempre quiso lo mejor. Su amor de madre fue incondicional, y su cariño, sus consejos y su presencia permanecerán para siempre en sus corazones.
También tuvo un amor muy especial por sus queridos nietos Alan, Leonel, Phillip, Alex, Paul y Steward, quienes formaron parte de su vida y de su legado de amor. Cada uno ocupó un lugar especial en su corazón y fue motivo de cariño, alegría y orgullo. Aunque su querido nieto Steward ya partió de este mundo, su recuerdo permanece vivo en el corazón de la familia. El amor que Martha sintió por sus nietos trascenderá el tiempo y seguirá uniendo a la familia a través de los recuerdos, las enseñanzas y los momentos compartidos.
Martha fue una mujer cristiana que encontró fortaleza, consuelo y esperanza en Dios. Le encantaba orar y poner su vida y la de sus seres queridos en las manos del Señor. Su fe fue una parte fundamental de su vida y una luz que la acompañó hasta el final.
Disfrutaba de las cosas sencillas y hermosas de la vida. Amaba las flores, salir a comer a buenos restaurantes y, especialmente, conversar con sus pajaritos, a quienes les dedicaba tiempo y cariño. Esos pequeños momentos reflejaban su alegría, su ternura y su manera especial de disfrutar la vida.
Hoy, aunque nos duele profundamente su partida, damos gracias a Dios por el regalo de haber tenido a Martha en nuestras vidas. Su amor, su fe, sus palabras y los recuerdos que nos dejó vivirán por siempre en nuestros corazones. Aunque ya no podamos verla ni abrazarla, su presencia seguirá acompañándonos en cada oración, en cada flor, en cada recuerdo y en cada momento en que sintamos su amor cerca de nosotros.
Confiamos en que ahora descansa en los brazos del Señor, en paz y rodeada de su amor eterno, y que en el cielo se ha reencontrado con su querido nieto Steward, quien partió antes que ella. Nos consuela imaginar que ahora están juntos nuevamente, en un lugar donde no existe el dolor ni la tristeza, sino solamente paz, amor y vida eterna. Algún día, por la gracia de Dios, volveremos a reunirnos con ellos en la presencia de Dios.
Martha, gracias por tu amor, por tu entrega y por todo lo que significaste para nuestra familia. Tu amor vivirá en tus hijas, en tus nietos y en cada persona que tuvo la bendición de conocerte. Te amaremos y te recordaremos siempre. Tu luz nunca se apagará en nuestros corazones.
FAMILIA
Elizabeth RodasHija
Patricia RodasHija
Brenda RodasHija
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v.1.18.0