Nació el 25 de diciembre de 1947 en Nicaragua, país que siempre llevó en su corazón. Fue una mujer amorosa, conservadora y profundamente religiosa, dedicada a su fe cristiana y a su familia, a quienes amó con todo su ser. Su vida fue testimonio de bondad, fortaleza y entrega.
Mirna deja un legado imborrable de amor y valores en sus hijas Norma, Johanna y Mayela, así como en sus nueve nietos y cuatro bisnietos, quienes la recordarán siempre con cariño, respeto y admiración. Fue una madre y abuela ejemplar, y una fuente constante de consuelo, sabiduría y fe.
Quienes tuvieron el privilegio de conocerla, coinciden en que su corazón no conocía fronteras. Fue amada por todos, y su memoria vivirá eternamente en los corazones de familiares, amigos y seres queridos.
Que el Señor la reciba en Su gloria eterna.
“Bien, buen siervo y fiel... entra en el gozo de tu Señor.” – Mateo 25:21