

Manuel Navarro passed away peacefully on April 21, 2026, surrounded by family and friends. He was born on January 10, 1950, in Tijuana, Baja California, Mexico, the firstborn son of Manuel Navarro Valenzuela and Maria Navarro Arvizu.
Manuel was a God-fearing man whose life reflected kindness, warmth, and genuine love for others. He had a natural gift for making people feel welcome - no matter where he went, he made friends effortlessly. His laughter was contagious, and his sense of humor brought joy to many.
He was a man of many interests and passions. He had a love for mathematics and was also knowledgeable about history. He found happiness in simple but meaningful moments - playing board games, sharing stories, and spending time with family and friends. Manuel had a deep love for music. He enjoyed listening to Los Moonlights, James Brown, and classic oldies that filled his days with rhythm and nostalgia. He was a devoted baseball fan, especially his beloved Los Angeles Dodgers.
Manuel is survived by the love of his life, Maria Arelin, whom he married in 1978. He is also survived by his daughter, Haydee; his sons, Alfredo and Edgar; as well as his two grandchildren, Amiyah and Aryanna, daughters of his soon-to-be son in law, Carlton Ballard. His firstborn son, Manuel Jr., passed away in 2023. His love extended to his cherished pets, Tito and Divita, who brought him comfort and companionship.
Being surrounded by loved ones was where he felt most at peace, and he made sure they always felt his love. He had a special way of spreading light wherever he went, leaving lasting impressions on everyone he met. Manuel’s legacy is one of love, laughter, faith, and connection. He will be deeply missed by all who knew him. The memories he created and the joy he shared will live on in the hearts of those he touched.
Manuel Navarro falleció pacíficamente el 21 de abril de 2026, rodeado de familiares y amigos. Nació el 10 de enero de 1950 en Tijuana, Baja California, México, siendo el primogénito de Manuel Navarro Valenzuela y María Navarro Arvizu.
Manuel fue un hombre temeroso de Dios, cuya vida reflejó bondad, calidez y un amor genuino por los demás. Poseía un don natural para hacer que las personas se sintieran bienvenidas; sin importar a dónde fuera, hacía amigos sin esfuerzo alguno. Su risa era contagiosa y su sentido del humor brindó alegría a muchos.
Fue un hombre de múltiples intereses y pasiones. Sentía un gran amor por las matemáticas y también poseía amplios conocimientos de historia. Encontraba la felicidad en momentos sencillos pero significativos: jugar juegos de mesa, compartir anécdotas y pasar tiempo con familiares y amigos. Manuel sentía un profundo amor por la música; disfrutaba escuchando a Los Moonlights, a James Brown, y clásicos que llenaban sus días de ritmo y nostalgia. Fue un devoto aficionado al béisbol, especialmente su amado Los Angeles Dodgers.
A Manuel le sobrevive el amor de su vida, María Arelin, con quien contrajo matrimonio en 1978. También le sobreviven su hija, Haydee; sus hijos, Alfredo y Edgar; así como sus dos nietas, Amiyah y Aryanna, hijas de quien pronto será su yerno, Carlton Ballard. Su primogénito, Manuel Jr., falleció en 2023. Su amor se extendía también a sus queridos mascotas, Tito y Divita, quienes le brindaron consuelo y compañía.
Sentirse rodeado de sus seres queridos era el momento en que mayor paz experimentaba, y él se aseguraba de que ellos siempre sintieran su amor. Manuel tenía una manera especial de irradiar luz allá donde iba, dejando una huella imborrable en cada persona que conoció. El legado de Manuel es un legado de amor, risas, fe, y conexión humana. Será profundamente extrañado por todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerlo. Los recuerdos que forjó y la alegría que compartió perdurarán en los corazones de todos aquellos a quienes tocó con su presencia.
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v.1.18.0