

Oscar de Jesús Iriarte Navarro nació en Topolobampo, Sinaloa, México, hijo de Oscar Iriarte y Catalina Navarro y hermano major de Gerta Iriarte, Omar Iriarte, Yadira Iriarte, y Marielena Iriarte. Desde pequeño, su vida estuvo marcada por el movimiento y el crecimiento. A temprana edad, su familia se mudó a Mazatlán, donde vivió sus primeros años formativos.
Durante su juventud, estudió la preparatoria en el Colegio Adventista de Tesopaco, Sinaloa. Fue ahí donde tuvo un encuentro transformador con la fe cristiana. A los 17 años, decidió entregar su vida a Jesús y fue bautizado, marcando un antes y un después en su camino espiritual.
Más adelante, regresó a Mazatlán e ingresó a la Escuela Náutica Mercante “Capitán de Altura Antonio Gómez Maqueo”, donde estudió de 1985 a 1987. Al terminar sus estudios, en 1988, realizó su práctica profesional a bordo de un barco mercante, viajando alrededor del mundo.
Ese mismo año, contrajo matrimonio civil con Gloria Esther Rendón Santos en Topolobampo, Sinaloa. Inmediatamente después de su matrimonio civil se fue a trabajar en un barco mercante en Panamá demostrando su espíritu aventurero y su compromiso con su profesión. Un año después, el 2 de octubre de 1988, se casaron por la iglesia en la ciudad de San José, California.
Como fruto de su amor con Gloria, nacieron sus tres hijas: Esther Iriarte en 1989, Adhara Iriarte en 1990, y Kathleen Iriarte en 1997. Oscar fue un padre dedicado, presente y amoroso.
En 1990, decidió llevar a su familia a vivir a la ciudad de Ogden, Utah, donde residieron durante una década. En el año 2000, se trasladaron de nuevo a California, estableciéndose en San Diego, donde vivió el resto de sus días.
Oscar fue un miembro comprometido de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, particularmente en la iglesia de La Mesa, donde sirvió fielmente como primer anciano durante varios años. Su liderazgo, fe y servicio fueron testimonio constante de su amor por Dios y su comunidad.
Le apasionaba viajar y vivir nuevas experiencias. Uno de sus grandes sueños era conocer la Tierra Santa en Jerusalén. Durante muchos años, disfrutó con su familia inolvidables vacaciones en la ciudad de Cancún, lugar que albergó innumerables recuerdos felices junto a su esposa e hijas. Fue precisamente allí, en ese lugar de tanta alegría, donde Dios lo llamó al descanso eterno, rodeado de amor y paz.
Descanse en paz Oscar de Jesús Iriarte Navarro. Su vida fue un testimonio de fe, amor, entrega y aventura. Su legado perdura en cada corazón que tocó."
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v.1.18.0