

Hugo fue el hermano de en medio —una posición que abrazó con cariño, humor y una madurez inesperada. Un joven amoroso, apasionado y lleno de sueños, cuya presencia dejaba huella. Quienes lo conocieron, lo recuerdan por su sonrisa encantadora, su energía vibrante, y su manera única de vivir la vida al máximo.
Apasionado del fútbol, el balón era su refugio y su alegría; era ahí, en la cancha, donde su espíritu brillaba más fuerte. Otro de sus amores fueron los carros deportivos —no sólo por su velocidad, sino por el arte en su diseño y la ingeniería detrás de cada curva y motor. Siempre elegante y con un gran sentido del estilo, le gustaba verse bien porque, para él, la presentación también era una forma de respeto hacia los demás.
Le sobreviven sus padres, Hugo Torres Sr. y Sagrario Castillo, así como sus hermanos Julio Torres y Adrián Torres, quienes compartieron con él no solo la sangre, sino los recuerdos más preciosos. También deja atrás a sus abuelas, María de la Paz Alarcón y María del Pilar Calvo, y sus tíos y tías: María Nereyda Cavazos y Martín Cavazos, quienes lo acompañaron con amor hasta el último día; así como Pablo Castillo, Elsa Castillo, Armando Castillo, Sergio Torres, y Hugo Arturo Torres. Su partida deja un vacío en el corazón de numerosos primos, primas y amigos.
Hugo ahora descansa junto a sus abuelitos, Pablo Castillo y el Dr. Hugo Torres, quienes lo reciben con los brazos abiertos en el cielo.
Los servicios memoriales están pendientes y serán anunciados próximamente. La familia agradece el amor, oraciones y apoyo durante este difícil momento.
Hugo Alejandro Torres, te llevamos en el alma. Tu luz, tus risas y tu pasión vivirán por siempre en cada uno de nosotros.
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v.1.18.0