

Con profundo amor y gratitud celebramos la vida de Epifania Parrilla Figueroa, quien partió a la presencia del Señor el 21 de marzo de 2026 a la edad de 90 años, dejando un legado de fe, servicio y amor incondicional que vivirá por siempre en los corazones de quienes la conocieron.
Nació el 6 de enero de 1936 en Caguas, Puerto Rico, un día tan especial como lo es la Epifanía del Señor (Día de Reyes), razón por la cual llevó con orgullo su hermoso nombre. Desde sus primeros años, su vida estuvo marcada por una profunda espiritualidad y una devoción inquebrantable.
Epifanía fue cofundadora de la Academia Cristo Los Milagros en Caguas, institución que se distinguió por su excelencia educativa, su dedicación a la niñez y su firme fundamento en el amor y la fe. Su compromiso con la formación de generaciones fue reflejo de su vocación de servicio y su deseo de sembrar valores en cada corazón que tocaba.
Mujer de fe inquebrantable, dedicó su vida al servicio de Dios y de su comunidad. Perteneció por toda su vida a la Legión de María y sirvió como Ministra de la Eucaristía, llevando consuelo, esperanza y la palabra de Dios a todos los que la necesitaban. Su amor por la Virgen María fue profundo y constante, siendo un pilar espiritual en su caminar.
Amante de la belleza sencilla de la vida, encontraba alegría en las flores, especialmente en las orquídeas lilas, y en la pureza del color blanco, reflejo de la paz y la serenidad que transmitía. Su presencia irradiaba calma, ternura y una luz especial que tocaba a todos a su alrededor.
Fue más que una tía: fue una madre, una hermana y una guía incondicional. Siempre dispuesta a tender la mano, a escuchar y a dar sin esperar nada a cambio. Su vida fue un ejemplo vivo de humildad, sencillez y amor genuino, entregándose por completo al bienestar de los demás.
Hoy, su partida deja un vacío profundo, pero también una herencia invaluable de fe, servicio y bondad. Su legado perdurará en cada vida que tocó, en cada enseñanza que impartió y en cada acto de amor que sembró.
Elevamos nuestras oraciones con la certeza de que goza de la paz eterna, rodeada de la luz divina que tanto amó en vida.
Descanse en paz.
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v.1.18.0