

Nacido el 25 de febrero de 1928 en Cayey, Puerto Rico, Félix fue un hombre que dejó huellas imborrables en los corazones de quienes tuvieron el privilegio de conocerlo y compartir su vida con él.
Como padre y abuelo, su legado vivirá para siempre en el amor de su familia, en las enseñanzas que compartió y en los recuerdos que atesorarán por toda la vida. Disfrutaba de los pequeños grandes placeres de la vida: una buena partida de dominó, una taza de café y la música que tanto amaba. Los mariachis y los boleros llenaban su corazón de alegría y acompañaban muchos de sus momentos especiales.
Félix sentía un profundo orgullo por haber servido en el United States Army, donde entregó parte de su juventud y valentía al servicio de su país. Su honor, fortaleza y espíritu de servicio formaron parte de la historia de su vida.
Hombre de fe católica, encontró en Dios una fuente de esperanza y fortaleza. Hoy, confiamos en que el Señor lo recibe en su amor eterno, concediéndole el descanso y la paz celestial que merece.
El 18 de octubre de 2026, Félix partió de este mundo, dejando un vacío inmenso, pero también un legado de amor que jamás desaparecerá. Aunque su presencia física ya no esté con nosotros, su recuerdo permanecerá vivo en cada taza de café compartida, en cada partida de dominó, en cada bolero y en cada melodía de mariachi que nos haga pensar en él.
Su vida fue un regalo, su recuerdo será una bendición y su amor vivirá por siempre en nuestros corazones.
Descansa en paz, querido don Felo. Que los ángeles te acompañen y que la luz perpetua brille para ti. Hasta que nos volvamos a encontrar, vivirás eternamente en el corazón de tu familia y de todos los que te amaron.
Dale, Señor, el descanso eterno, y brille para él la luz perpetua. Que descanse en paz. Amén.
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v.1.18.0