

Nuestro querido Agustin Carrillo Jiménez, mejor conocido como Papa Agu, nacido y criado por sus padres en el pueblo de Fajardo. Estudió apenas hasta cuarto grado en su escuelita elemental: Gavino Soto ya que tuvo qu ededicarse a trabajar desde temprana edad para ayudar a su familia. Fue un ser de exquisita personalidad, siempre muy trabajador. Comenzó vendiendo gallinas a peseta para asi obtener dinerito para llevar a casa, también compraba sacos de carbón para luego revenderlos en bolsitas individuales. Al llegar a la adolescencia comenzó a trabajar en tiendas como vendedor y eventualmente, por su carisma e inteligenci, a dirigirlas personalmente con su la total confianza de sus propietarios. Fue así como despertó el deseo de llevar a cabo sus propios negocios. Papa Agu se hizo súper comerciante, vendedor tanto de zapatos como ropa y carteras Abrió varias tiendas en algunos pueblos de la isla para dejarles en legado a sus hijos, quienes con mucho amor y dedicación siguieron sus pasos. Luego de trabajar en sus negocios comenzó a dedicarse a la compra y venta de casas de donde entonces hizo su retiro, luego de unos años, para atender a su amada esposa y nuestra querida mamá Tere (Teresita Moll Calvo).
Entre sus hermosas cualidades se destacó su generosidad. Papá siempre ayudaba al más necesitado. Comenzó ayudando a sus queridos padres en una época donde escaseaba el dinero y hubo mucha pobreza. Ayudo a sus hermanos tanto biológicos como a otros considerando sus amigos y vecinos. Estableció negocios para ayudar a sus hijos y siempre fue una mano amiga para aquellos que tuvieron poco o nada. En la hermosa islita de Vieques se estableció por muchos años donde no solo proveyó para su familia sino que también para sus hermanos espirituales. Si algún hermano (o) no tenía para sus pastillas o para pagar su casa, allá iba papá a disponer para aquella necesidad y sin esperar nada a cambio. En tiempos difíciles o desastre viajaba acá a la isla a buscar alimentos y hasta juguetes para repartir a sus hermanos. Si algún nieto(a) venía de vacaciones allá venía él y nuestra querida mamá Tere a llenar la nevera para prepararles una infinidad de postres y comidas (pudín, flan, bizcocho, tembleque, arroz con dulce, lasaña, pechugas rellenas y costillas, entre otros. Esto lo llenaba de felicidad.
¿Qué más podemos decir? Era un ser de palabra y le encantaban las historias, de la manga se sacaba un cuento o una canción y le encantaba darle la comida a sus nietos, decía: "El avioncito voló y voló y a la boquita de Manuel cayó". Solo por mencionar uno de sus nietos. En su casa no faltaba una hamaca donde gustosamente mecía a sus nietos. Y cómo no contar el día que nos salvó la vida cuando su Oldsmobile se quedó sin frenos en aquella cuesta, el día que íbamos al Salón del Reino para el Memorial. Al llegar abajo, papá giró el guía de aquel larguísimo carro y quedó estacionado derechito de tal forma que quedamos sanos y salvos.
Todavía quedaría mucho por contar, pero cabe recalcar que lo mejor ya acabo de mencionar. Ya ustedes pueden notar que de papá Agustín el mejor recuerdo va a quedar y sin ignorar que en nuestros corazones siempre va a habitar. Nuestro querido papá Agu llevaba consigo una esperanza alentadora, la esperanza de la resurrección. El sabía que esta vida, aunque muy buena fue, vendría a ser mejor pues Jehová Dios nos promete un futuro mejor donde el dolor, el sufrimiento y la muerte ya no serán (apocalipsis 21:4).
Te veremos pronto, papá. Descansa en paz.
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v.1.18.0