En memoria de un padre extraordinario, abuelo, bisabuelo y tatarabuelo amoroso. Su amor, su ejemplo y su legado permanecerán grabados para siempre en nuestras vidas y en nuestros corazones. Esperamos con fe el día en que podamos verlo de nuevo gracias a la promesa de la resurrección.
La Biblia dice en Juan 5:28, 29: “No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz”.