

Con profundo cariño recordamos la vida de Isidoro Olmos Gómez, cariñosamente conocido como Lolo, quien dejó una huella imborrable en nuestros corazones.
Nació el 15 de mayo de 1924 en El Mezquite, Jalpa, Zacatecas, México, donde desde muy joven aprendió el valor del trabajo, la responsabilidad y el esfuerzo. En el campo adquirió conocimientos que lo acompañaron durante toda su vida: sembrar, cosechar, montar a caballo y desempeñar cualquier labor con dedicación.
A lo largo de su vida desempeñó distintos oficios. En México trabajó en una huarachería, en el transporte comercial de frutas y en la construcción, experiencias que años más tarde le serían de gran utilidad cuando emigró a los Estados Unidos y se estableció en Chicago. En Chicago trabajó como ayudante de cocina en el histórico Palmer House.
Posteriormente encontró una oportunidad en la fábrica de zapatos Florsheim, donde laboró por más de 30 años. Gracias a su esfuerzo, dedicación y perseverancia, obtuvo el patrocinio que le permitió conseguir la residencia permanente en los Estados Unidos. Quién hubiera imaginado que, después de fabricar huaraches sencillos en México, terminaría participando en la elaboración de algunos de los zapatos de mayor calidad y prestigio del mundo. A sus 62 años decidió jubilarse.
Fue un hombre muy ingenioso y trabajador. En casa siempre encontraba algo que lo mantuviera activo. Disfrutaba arreglar muebles, reparar extensiones eléctricas y solucionar cualquier problema que se presentara. Para él, siempre había algo útil que hacer.
Entre sus pasatiempos favoritos estaban, caminar, pintar, cuidar su jardín, alimentar a los pájaros, mover cajas de un lugar a otro y, sobre todo, disfrutar de los partidos de béisbol. Su equipo fue, sin discusión, los White Sox. De los Cubs prefería no hablar… y mucho menos del comentarista de televisión, sobre quien siempre tenía algún comentario lleno de humor.
A lo largo de sus 102 años de vida, acumuló innumerables anécdotas que compartía con una sonrisa y que hoy forman parte del legado de historias que su familia recordará con cariño. Entre ellas contaba cómo en varias ocasiones tuvo que dormir en la calle, cómo alguna vez tomó huevos de la cocina del Palmer House para poder alimentarse, las noches que disfrutó bailando y los muchos viajes que realizó recorriendo diferentes ciudades a lo largo de los años.
Isidoro “Lolo” será recordado por su espíritu trabajador, su ingenio, su sencillez, su buen humor y su enorme capacidad para disfrutar las pequeñas cosas de la vida. Su ejemplo de esfuerzo, perseverancia y amor por su familia permanecerá por siempre en nuestros corazones.
Su legado vivirá para siempre en quienes tuvimos el privilegio de conocerlo. Descanse en paz, Isidoro Olmos.
La Visitación se llevará a cabo en la Funeraria de Montclair-Lucania, 6901 West Belmont Ave, Chicago, IL 60634, US, el 30 de julio de 2026 de 4:00 pm a 8:00 pm, y el Servicio tendrá lugar en el mismo sitio el 30 de julio de 2026 de 6:00 pm a 7:00 pm.
La Ultima Visitación se realizará en la Funeraria de Montclair-Lucania, 6901 West Belmont Ave, Chicago, IL 60634, US, el 31 de julio de 2026 de 9:00 am a 10:00 am, y el Entierro será en el Cementerio Católico de Maryhill, 8600 N Milwaukee Ave, Niles, IL 60714, US, el 31 de julio de 2026 de 11:00 am a 12:00 pm.
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