

Por favor, no se entristezcan,
ni derramen muchas lagrimas,
ni abracen su pena por mi, mucho tiempo.
Al contrario, empiecen con valentía
y con una sonrisa. Y en mi memoria y
en mi nombre, vivan su vida y hagan
las cosas igual que antes.
No aumenten su soledad con días
vacíos si no que llenen cada hora que
están despiertos con actos útiles.
Den su mano para ayudar, consolar
y animar, y yo, en cambio,
los ayudare a ustedes.
Y nunca, nunca tenga miedo de morir,
pues los estoy esperando en el cielo.
* * * * * * * * * *
San Francisco de Asís
Señor,
haz de mí un instrumento de tu paz.
Allí donde haya odio
que yo ponga amor;
allí donde haya discordia
que yo ponga unión;
allí donde haya error
que yo ponga verdad;
allí donde haya duda
que yo ponga fe;
allí donde haya desesperación
que yo ponga esperanza;
allí donde haya tinieblas
que yo ponga luz;
allí donde haya tristeza
que yo ponga alegría.
Que no me empeñe tanto
en ser consolado
como en consolar,
en ser comprendido
como en comprender,
en ser amado
como en amar.
Porque dando se recibe,
olvidando se encuentra,
perdonando se es perdonado,
muriendo se resucita a la vida.
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v.1.18.0